Propósitos para el Año Nuevo

Pues si, ya llega el final del año 2016… Deseando estoy empezar 2017. Tengo un montón de propósitos por cumplir, algunos nuevos, y algunos del listado de este año… Porque muchos de los propósitos que nos palpitan a finales de un año y que creemos alcanzables el uno de enero a lo largo del año se van quedando arrinconados y relegados a un segundo plano precisamente por eso “por no ser tan alcanzables como esperábamos”…

Entonces??? Primera premisa: Propósitos alcanzables, realistas y sobre todo que dependan de nosotros mismos…

Y luego como dice el refrán: a Dios rogando y con el mazo dando…

Y como propósito final quiero dejar constancia en este blog que inicié a principios de este año que gracias a todos y a todas sigo adelante con mis proyectos. Que en 2017 se inicia una nueva andadura en mi vida y que espero poder compartirla al 100% con todas las personas que me rodean y que trabajando y poniendo en positivo las metas (siempre cortas, alcanzables y que de mi dependen) lograr mis objetivos-propósitos para este nuevo año

Quiero agradecer a mi gente mas cercana, a los de los alrededores y a los desconocidos que me apoyan y alientan en mi díaa a día, eso, que esteis ahí, que me sigais en mis locuras y me deis alas para volar y alcanzar mi sueño…

GRACIAS!!! Y FELIZ 2017!!!

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En paz con la navidad

Pues ya están aquí las navidades de nuevo, aunque parece que llevan más de un mes con nosotros, ya hemos probado los dulces navideños, nos rodean las estrellas rutilantes por todas partes, los bosques de árboles de navidad están más frondosos que nunca, ya suenan villancicos en según qué zonas y/o establecimientos, la familia comienza a relanzar estrategias casi bélicas para coincidir o no, vemos ya como casi sin tocarla la paga extra (quien la tuviere) se esfuma, comienza el olor a perfume cada vez que ponen un intermedio en la tele, los peques se vuelven locos con juguetes que atraen sus ojos y oídos y se desparraman por doquier en cualquier centro comercial, o tienda de barrio….

En fin, que llegó el ¡“horror”! Sí mi querida lectora, absolutamente mi adorado lector, todos los años se repite esta festividad que más bien recibimos como una pesada losa y una carga económica y que nos empalaga hasta no poder ni respirar.. Sí, la mayoría desean dormir desde el 21 de diciembre hasta el 7 de enero…

¡Qué zozobra! ¡Qué poca paz! ¡Cuánta hipocresía!…¡ Vaya rollo!

Seguro que te identificas con muchas de estas cosas o con una buena parte por lo menos, y si además le añades las pérdidas de los seres queridos, puff, ¡insufrible navidad!

¡Cuanto lo siento! Que difícil camino nos queda por recorrer para encontrarnos en PAZ con la navidad, pero ¿y si por lo menos lo intentamos? Los que nos han dejado, no van a volver, que hay muchos gastos, que realmente amamos poco al prójimo que nos rodea y que solo vemos una vez al año, que recordamos las navidades de otra forma.. pues sí, pero, ¿por qué no probar a cerrar los ojos y recordar cuando llevabas aquellos pantalones cortos con los calcetines a media asta, o tú, aquellas trenzas semideshechas y los calcetines de perlé?, y al inspirar profundamente dejas que en tu pecho vuelvan a revolverse las mariposillas de emoción de ver las luces brillantes de un árbol que a sus pies albergaba miles de regalos para toda la familia, que de tus ojos broten unas lagrimillas cuando al brindar con el cava tu padre deseaba que el próximo año fuera igual o mejor, y que siguierais juntos y felices, porque no ves la cabalgata como si en vez de medir 1,70 cm sólo levantases 1,10 cm del suelo…

Anda, inténtalo, aunque sólo sean 10 minutos.. Busca la paz con la navidad y ama desde tu corazón con sinceridad como si fuera 12 de mayo, 22 de abril, 5 de julio…

FELIZ NAVIDAD te lo deseo de todo corazón hoy, el 23 de septiembre y hasta el 29 de febrero…

Publicado en el Especial Navidad del Adelanto Bañezano

 

FELIZ NAVIDAD!!!

Pues hoy es 25 de diciembre, celebramos el día de Navidad, y Papá Noel (el español, o el americano… no lo sé) ha pasado por muchos hogares y ha dejado sus regalitos…

A mi no me ha dejado nada, he de confesar, pero por voluntad propia, que conste, no le escribí este año porque la verdad que lo que quería no me lo iba a poder traer, asi ¿que para qué hacerle perder el tiempo leyendo peticiones que no estaban a su alcance? Pero, mirad que curiosamente me ha dejado un regalito sin yo esperarlo en el Facebook (si es que está de un moderno…jajajaja). Me ha tenido 5 minutos embelesada delante de la pantalla, me ha dado que pensar y sobre todo me ha devuelto mucha realidad que en los ojos de los protagonistas se me antojaba novedosa y como que un resorte saltara dentro de cada uno y les clarificara el pensamiento. Así me ha dejado de impactada. Quiero compartirlo con todos vosotros y con vosotras también porque es navidad y muchos y muchas estaremos adorando regalitos que a fin de cuentas nos hacen felices, pero olvidamos otros que nos harian mas felices todavía…

 

FELICES FIESTAS!!!

Educación y violencia de género

Hoy me levanto, me pongo el desayuno y en mi soledad matutina enciendo la radio y escucho las noticias… Un asesinato más. Fuenlabrada, 26 años y el asesino (“presunto”, claro….) se queda al lado del cuerpo a esperar a que llegue la policía. Me recorre la espalda un escalofrío. ¡No me lo puedo creer! ¿Hoy? ¿Precisamente, hoy? ¿Hoy, que todos los bañezanos, comarcanos y viandantes estamos citados a las 12 de la mañana en la plaza mayor para dar lectura al manifiesto contra la violencia machista?

Esto es una locura… 40 mujeres asesinadas en lo que va de año. ¡Definitivamente, se están volviendo locos! ¿26 años? Pero si podría ser mi hijo…. ¡Ay madre! ¡No entiendo nada!

Vivimos en la sociedad “más libre” y “mejor informada”, se supone, de toda la era humana, y los hay que se comportan como auténticos Cromagnones dando uso al “o mía o de nadie” como si por las cavernas anduviésemos todavía.

¿Qué está fallando?
¿Por qué suceden estos asesinatos?

¿Cómo podemos no tener la mente más abierta?

Pues en mi conclusión personal, y por lo que he estudiado sobre el tema de igualdad (y no ha sido poco, todo he de decir) falla la base que es LA EDUCACIÓN EN LA IGUALDAD Y LA LIBERTAD DE LAS PERSONAS SEAN HOMBRES O MUJERES.

A nivel de estamentos burocráticos y sociales existen miles de campañas, proyectos y producciones que trabajan este tema con nuestros infantes y jóvenes, pero hay un recurso más poderoso en la educación que parece que puede no estar cumpliendo su papel, y es el nuestro, el de los padres y madres que cada día nos comportamos buscando la igualdad en nuestra manera de hacer las cosas, de hablar, de pensar, pero que a veces no nos damos cuenta y sin querer (o por ignorancia, o “porque esto es así de toda la vida”) decimos, comentamos o hacemos cosas que marcan el sexismo en nuestra prole.

La violencia de género, la violencia machista, la desigualdad entre hombres y mujeres, es cosa de toda la sociedad, y cuando digo sociedad te incluyo, me incluyo, incluyo a un señor de Cuenca y a una señora de Sebastopol…. Sociedad nos incluye a todos, y si además a ti te ha tocado, como a mi, en la parte de la sociedad llamada “civilizada”, mayor responsabilidad todavía. Somos lo que hacemos en nuestra sociedad, y si queremos llamarnos modernos porque sabemos de internet, de whatsapp, de facebook, etc, no podemos ir por ahí con asesinatos a mujeres “por que sí”, “por que es mia o de nadie” o “por que se lo merecía”… Si somos avanzados para conectarnos a redes sociales y ver el mundo, no podemos cerrar la mente y ver que una falda corta justifica una violación, o que si soy mujer soy yo la que tengo que tener cuidado con que no me pase nada, en vez de tener varones que sepan que no se puede forzar a una mujer a tener relaciones sexuales no consentidas.

En definitiva, todos podemos hacer algo para que toda la violencia que se ejerce sobre las mujeres desaparezca, en mayor o menor grado, y como seres humanos “civilizados” nos es algo obligatorio.

Publicado en http://adelantobanezano.com/?p=42774

Vive el dolor

Vaya consejo que te voy a dar hoy… Que vivas el dolor de la pérdida, que lo sufras, que te dejes caer hasta tocar fondo. ¡Ojo! Sin perjudicar a nadie, y sin egoísmos excesivos, y por supuesto sin utilizarlo como chantaje a la vida y/o a tus compañeros de viaje.

Cuando perdemos a un ser querido, un trabajo, una mascota, una relación de pareja (y he dicho “perdemos”, no, nos deshacemos, o libramos. ¡No nos liemos!)  pasamos por una confusión y una tristeza incomprensible, infinita y que puede enquistarse si no se elabora de forma correcta la nueva forma de “vida” que resta sin esa persona, animal, o cosa que ya no está con nosotros.

La pérdida es una parte natural de la vida, va acompañada por un periodo de duelo, donde el dolor, nos guste o no, forma parte de él (tenemos emociones y no sentir dolor ante una pérdida sería lo extraño).

La actitud que se tome en cada una de las fases ayudará a aminorar la duración y mejorara el tránsito a la “recuperación” de la vida diaria acostumbrándonos a la falta y al vacío de la pérdida.

Tenemos que darle una tregua a nuestra mente mientras amortigua el impacto del “no puede ser, no es posible, esto no puede estar pasando” (fase de negación) y dejar que aterrice en la realidad y se rebelen sentimientos en el “¿Por qué yo?, ¿Por qué ahora?, “No es justo”, sin consuelo posible (fase de la ira).

Y tras ello llega la “peor” fase: la de la depresión. Ahí es donde nos la jugamos, ahí es donde una persona puede quedar estancada de por vida si no está dispuesta a superarla, y/o no encuentra motivos para hacerlo. Aquí viene la explicación del título de este artículo, hay que permitirse el dolor, hay que llorar la pérdida, sentirse vacío, perdido, loco… y expresarlo así se podrá aceptar la nueva situación y adaptarse al cambio. Debemos expresar nuestro dolor pero intentando no pensar de manera irracional. Con frecuencia, cegados por el dolor, nos boicoteamos con pensamientos tipo: “esto es insuperable, imposible retomar mi vida sin esa persona, le necesito para ser feliz, ya nada vale la pena” etc. Este tipo de pensamientos son pensamientos limitantes. No olvidemos que según el pensamiento que elijamos, será la intensidad de las emociones que surjan. Con estos pensamientos solo conseguiremos, por un lado, que aumente el malestar en nosotros y por otro, no permitiremos que el duelo siga su curso. Debemos permitirnos sentir este dolor, pero sin generar más sufrimiento.

Y finalmente llega la fase de aceptación. Se trata de aprender a vivir con la pérdida y crecer a través del conocimiento de nuestros sentimientos. Cuando llegamos a esta etapa, lo hacemos normalmente débiles y agotados. Nos hemos esforzado en renunciar a una realidad que ya no es posible.

El proceso del duelo significa tomar conciencia del vacío que ha dejado la pérdida y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta sin evitación alguna.

Si observas que el dolor se prolonga en el tiempo o que la situación te desborda sintiéndote bloqueado en el proceso, no dudes en pedir ayuda profesional.

Publicado en Adelanto Bañezano

 

Miedo a la muerte

En estas fechas nos hacemos más conscientes de que la vida tiene una fecha de fin. Nos planteamos si vivimos día a día con plenitud y estrujando cada instante, planeando para el futuro más o menos cercano y para el más lejano también. ¿Y por qué? Pues porque celebramos la fiesta de los difuntos y de todos los santos según la tradición cristiana. Hay mas tradiciones a lo largo del mundo que nos hablan de la muerte y de su culto, como la de la profana Santa Muerte en la cual se “celebra” el final de la vida tal y como la conocemos y el paso a otro estado/mundo desde el cual las personas fallecidas pueden ayudarnos.

Pero realmente qué es la muerte, qué hay después de la misma y el grado de importancia que le damos a la misma depende solo de nuestras creencias y valores. Y dependiendo de ese grado de importancia con respecto a nuestra propia vivencia, así sobrellevamos la idea de “pasar a mejor vida”.

Que, ¿de qué estoy hablando? Que, ¿qué donde quiero llegar? Pues al concepto de tanatofobia. La tanatofobia es una fobia (que bobada, si ya lo has leído tanato – fobia), que consiste en el miedo a la muerte que impide llevar una vida normal, es decir, hace que la persona ni tan si quiera pueda ir a un entierro porque le causa tal ansiedad la idea de la muerte que sufre ataques de angustia y hasta paradas cardio-respiratorias. El tanatofóbico es una persona incapaz de desarrollar estrategias para afrontar su miedo, el cual se genera por dos motivos principales: haber sufrido una experiencia próxima traumática o por observación, lo que se denomina aprendizaje vicario. Es decir, que alguien les haya transmitido ese miedo y el afectado lo convierta en algo negativo.

La tanatofobia solo afecta al 2 por ciento de la población, sin embargo, es buen pretexto para recordarnos que hay que pensar en la muerte sin llegar a obsesionarnos con ella y, sobre todo, viéndola como parte de este viaje que es la vida.

En nuestra sociedad ha habido un cambio en las últimas décadas con respecto a la muerte. Antes se le rendía culto en rituales de duelo. Ahora, ha ido evolucionando hacia una negación y una ocultación de la muerte. Cuando muere alguien no hay niños, no se les habla de lo que significa morir y eso genera un efecto negativo. Es muy importante enseñar a los niños a enfrentar la pérdida de un ser querido. Si no sabes, o quieres tener más información de cómo hacerlo, no dudes en consultar con una persona especialista, como puede ser un psicólogo

Y recuerda, “en esta vida todo tiene remedio, menos la muerte”, así que lo mejor es disfrutar de la primera con salud, antes de que la segunda nos alcance.

Publicado en Adelanto Bañezano.

Programa de radio de Europafm La Bañeza Radio

Lo inesperado

A veces las cosas suceden, a veces las piezas encajan, y a veces, simplemente es lo que tiene que ser…

Me gustan las cosas inesperadas cuando hacen vibrar mi corazón y brotar mis lagrimas deseando que sucedan de nuevo. Me asustan las cosas inesperadas que agitan mi alma y hacen que mis ojos acaben secos, hinchados y doloridos.

Hay mucha magia en pensar que tu rutina no acaba y tras haber asumido que las cosas son así, y que no puedes esperar que cambien, de repente se cruzan letras en tus ojos que tiñen del azul cristalino de unas lagrimas de alegría tu rostro.

Hoy debo dar gracias al universo por no haberme separado del todo, por haberme unido en aquel momento y por no hacerme esperar lo inesperado. Con todo ello hoy puedo disfrutar del amor y del cariño que de manera adormecida por el pinchazo del aguijón del dolor se mantenía en lo mas profundo de mi corazón.

Hoy he bailado con la felicidad y la desconfianza, con el miedo y la cobardía, pero he de decir a mi favor que ha ganado el cariño, el afecto y el amor que sabes depositado a cobro revertido…

Me gusta querer, me gusta confiar, y he aprendido, además, que me gusta esperar confiando en que si te he invitado a mi realidad, si has llegado a compartir un trocito, mas grande o mas pequeño, de mi camino de vida es porque tengo que estar agradecida de todo lo que me has enseñado, con risas, con lágrimas, con dolor, con amor…

Te he extrañado, porque te he querido, te quiero, porque ya no tengo que extrañarte…

Espero poder volver a abrazarte y a sonreír llorando como tantas veces.

 

Para tí Raquel, para tí… Muaaacckkksssss

 

¡Cuídate cuidador!

Hace unos días se celebraba el Día Mundial del Alzheimer. Esa maldita enfermedad que nos siega la memoria y las capacidades de ser un “ser humano” (perdón por la redundancia).

Y escuché hablar de las personas cuidadoras de una forma que me encogió el alma y me enterneció hasta el extremo de no poder dejar de pensar en todas las que conozco y que de una forma profesional y/o familiar están poniendo su vida a los pies de muchas otras personas que por diferentes circunstancias ya han perdido su independencia para ser por si solos los únicos actores de su vida.

Y recordé mi interminable discurso sobre que nadie es indispensable, y que no podemos dar lo que no tenemos. Es decir, yo no puedo amar si no estoy plena de amor y/o no puedo cuidar si no me cuido a mí misma. Y en eso querida lectora, estimadísimo lector, es la parte en la que muchas personas cuidadoras fallan. Si, seguro que si te paras a pensar en tu propio caso o en el de esa vecina, primo, hermano, etc. que conoces ves como no se respeta el descanso necesario para cargar fuerza para seguir con la tarea de cuidar con amor, con mimo, con respeto….

Porque eso es lo que más se pierde cuando no se cuida el cuidador, el respeto por el ser no capacitado para su independencia, y se le acaba maltratando física y/o verbalmente, y en muchos casos se sufre por haber llegado a esos límites.

Hay que reconocer las limitaciones físicas y mentales que uno tiene, y pedir ayuda, tomarse un descanso cada cierto tiempo, y procurarse unas vacaciones, así como aprender a decir “no” en algunas ocasiones. Ya veo manos que se echan a la cabeza, y exclamaciones de: -¡Si, venga ya! ¿Y qué más?..- Yo no puedo, yo no quiero…

¡Pues anda que no lo habré yo escuchado veces! Unas que no pueden, porque no hay nadie más que las pueda ayudar, otros que es una obligación por lo que esa persona hizo por ellos en el pasado, los de mas allá por lo que va a decir la gente, y así trilirí, tralará, al final el poder y el querer se confunden, y a veces se quiere y no se puede, y en otras se pude pero no se quiere.

Ahora en serio, descansa cuidador, cuídate cuidadora, porque el material con el que tratas es más delicado que cualquier objeto que puedas imaginar, es una persona, que sea o no de tu familia, merece respeto, amor, cordialidad, dulzura, alegría, apoyo, animo, o sea todo lo que como personas con sentimientos y corazón que somos podemos darle, siempre y cuando hagamos todo lo posible porque no se nos acabe y recarguemos las baterías de vez en cuando.

Publicado en Adelanto Bañezano

Audio de Europafm La Bañeza radio del día 27 de octubre de 2016

Vuelta al cole y acoso escolar

Volvimos a la rutina de madrugar, hacer tareas, ir a futbol, natación, ajedrez…. Y volvimos a las preocupaciones de “como les irá este curso”.

Si queridos padres y apreciadas madres, volvimos a la rutina escolar hace unos días con mayor o menor agrado. A algunos se les está haciendo cuesta arriba el soltar la bici, el balón, el tobogán, y a otros se les está indigestando el miedo de volver a ese pasillo en el que es insultado, a ese patio en el que es apuballada, a ese baño en el que es acorralado….

Porque volver a clase no sólo es reencontrarse con tus amigos y compañeros, sino que también conlleva el volver a ver a tus torturadoras y amargadores de vida. ¡Qué horror! Cuanto miedo tienen que pasar, que asustadas se tienen que encontrar.

Me diréis que me estoy poniendo muy dramática, pero sí, es un drama, y uno gordo porque con lo de las nuevas tecnologías parece que el acosar a alguien no tiene límites.

El niño o la niña que sufre este acoso lo pasa muy mal, realmente vive en un infierno, y nosotros como progenitores y parte de la sociedad somos los máximos responsables de que esto suceda. Sí, no mires el periódico así, lo somos y lo peor es que en algunos casos no nos queremos dar por aludidos. A veces leo comentarios en diferentes publicaciones, escritos, etc, que hacen recaer toda la culpa sobre el colegio, instituto y demás, que aparta la mirada, que no hace nada, patatín, patatán. Pero en menos ocasiones puedo leer comentarios que implican a los educadores en casa (padres, madres, abuelos, abuelas, hermanos mayores, etc) Pues sí, todos estamos implicados, y obligados a vigilar que un infante, una adolescente y/o un joven no se convierta en un acosador o acosadora de sus compañeros de colegio.

¿Cómo? Pues educándolos en la igualdad de los seres humanos, en valores como la dignidad, el respeto, en capacidades como la empatía, la asertividad, por ejemplo.

Y hablando de ejemplos, pues eso, que nosotros debemos de ser sus modelos, dar ejemplo. Cuantas veces vemos comportamientos agresivos o de desprecio en niños y niñas y cuando se lo recriminas a su padre o madre te contesta con un: – Son niños… Y se quedan tan campantes. También ocurre que en ocasiones no somos conscientes de lo que nuestros menores escuchan cuando parece que “no están a la conversación” y en la misma se está criticando el físico, o el tamaño y modelo de coche, o la forma de vida de alguien…. Eso lo que hace es que ellos asuman que hay características físicas, económica y/o morales criticables y abatibles. Así que se abre la veda para criticar y abusar de aquel o aquella que no cumpla según “mis mayores” con las características deseables.

¡Que triste! Que en el final de la historia nadie hable de que pasa realmente con el acosador, y porque ha llegado a ese punto, y simplemente nos dediquemos a criticar medidas adoptadas, normativas incomprensibles, etc.

EL ACOSO ESCOLAR ES UNA CUESTIÓN DE TODOS.