Todas las entradas por Marián Fuertes San Martín

Acerca de Marián Fuertes San Martín

Psicóloga Maestra de Reiki Practitioner de Flores de Bach

La dependencia emocional (2ª parte)

Que hacemos para romper con la dependencia emocional.

Primeros pasos

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La dependencia emocional (1ª parte)

 

Desde hace unos días y tras el espacio dedicado en la radio de La Bañeza el martes día 31 de octubre a la dependencia emocional he recibido múltiples consultas (además de muchas felicitaciones, cosa que agradezco infinamente), todas ellas daban vuelta a como reconocerse emocionalmente dependiente.

Pues bien, comencemos por el principio. ¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional se produce cuando no tienes responsabilidad completa sobre tus sentimientos, y tu autoestima y bienestar depende de otros. La dependencia afectiva es una adicción hacia otra persona, una necesidad desmesurada del otro, que conlleva a renunciar a la libertad personal para emprender un camino que conduce a una felicidad ilusoria.

En su base se encuentra un patrón de necesidades emocionales insatisfechas que la persona intenta cubrir estableciendo una relación de dependencia afectiva. Como resultado, el dependiente emocional pone su relación con la otra persona por encima de todo, incluyendo a sí mismo. Esta persona no desea que nada se interponga en su relación, de forma que va abandonando paulatinamente sus aficiones y actividades diarias, para poder pasar cada vez más tiempo con el otro, hasta que llega a convertirse prácticamente en su sombra.

La persona dependiente emocional suele caracterizarse por tener baja autoestima, ser sumisa, tener una imperiosa necesidad de agradar y un terrorífico miedo a la soledad.

Características todas ellas globales y a grandes rasgos, habría que analizar cada caso en particular para encontrar la raíz de esa dependencia. Pero normalmente y por regla general la base de la personalidad dependiente se centra en dos características marcadas de la vida de dicha persona dependiente. Veamos.

En muchos casos, las personas con una dependencia afectiva provienen de familias disfuncionales, con padres fríos y distantes emocionalmente o han sufrido un abandono, ya sea físico o emocional, por parte de uno de sus progenitores. Como no se desarrolló un apego seguro durante la infancia, el niño creció experimentando sentimientos ambivalentes, que después proyectará en sus relaciones como adulto.

En otros casos, se trata de personas que han tenido que enfrentarse a numerosos problemas desde pequeños y tienen la idea de que no merecen ser felices. De esta forma, han desarrollado una baja autoestima y creen que necesitan ganarse el reconocimiento de los demás a toda costa. A esto se le suma que, debido a las experiencias de abandono y rechazo, han experimentado la falta de control, por lo que al crecer necesitan controlar a las personas más cercanas, para evitar que estas le abandonen.

Todo ello acarrea problemas a la hora de relacionarse con otras personas. Y le lleva a estados poco “saludables” a nivel mental, que pueden amargarle la vida.

Mi querida lectora, mi adorado lector, os preguntaréis si se puede dejar de ser una persona dependiente emocionalmente. Pues he de deciros que si. Que no es fácil, pero tampoco imposible.

El próximo día os lo cuento. ¡Feliz dia!

Publicado en Adelanto Bañezano

LA RESILIENCIA

Ahora es cuando vuelves a leer el “palabro” del título y piensas: – ¿La resi…. qué?

Pues la resiliencia hoy te voy a hablar de ella. Según la Real Academia de la Lengua dícese que resiliencia es la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. O la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

En psicología lo definimos como la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, la pérdida de un empleo, la ruptura de una pareja, un accidente, etc.

A la definición de la R.A.E. añadimos el término flexibilidad y el término fortaleza.

Me explico. No se es sólo resiliente por superar la adversidad, si no por hacerlo de manera flexible, sin quebrarnos, sin perder parte de nosotros por el camino de la superación del problema. Y además una vez superada la circunstancia salimos fortalecidos de ella, con un aprendizaje sobre el manejo de situaciones límite y de nosotros mismos muy enriquecedor.

De todo se aprende dice el dicho, pues nunca mejor aplicado. Y te preguntarás: – ¿Eso se trae de serie? ¿Nacemos resilientes, unos si y otros no? Pues NO querida lectora, apreciado lector, a ser resiliente se aprende. En la mayoría de los casos por tener padres resilientes, y creo que casi todos los tenemos y/o los hemos tenido. Si no simplemente haz memoria y recuerda como salían tus padres de los envites que les daba la vida (dado que sus tiempos no fueron fáciles). Eso nos hace aprender cómo superar situaciones y no quebrarse en el instante y además salir con buen pie y cabeza alta. En el resto de casos (e incluso habiendo tenido esos ejemplos) se aprende, de entrena la resiliencia. ¿Cómo? Pues acudiendo a algún psicólogo o psicóloga que tenemos claves para que puedas aplicar en la superación de problemas y o eventualidades vitales.

Mientras tanto te diré alguna de las características principales de las personas resilientes (toma nota, que seguro que tú tienes muchas):

  • Ser consciente de tus capacidades y tus limitaciones
  • Confiar en tus capacidades
  • No intentar controlar la situación
  • Rodearse de personas con actitudes positivas
  • Ser objetivo ante las circunstancias
  • Ser flexible a los cambios
  • Ser creativo
  • El sentido del humor
  • Buscar y pedir ayuda

Pero lo más importante es que todos y todas estamos capacitados para superar los obstáculos de la vida y eso es la base fundamental “creer en nosotros mismos” y potenciar el “Si Puedo”.

Publicado en Adelanto Bañezano

 

No cargues tu maleta de vida

La mochila que cargas a la espalda

No, no te voy a hablar de la mochila de Pocholo. ¡No!

Te voy a hablar de la tuya, ¿qué que mochila?, esa, la de tu vida, la que cargas bien rellenita a la espalda y no te deja avanzar ni cogiendo impulso.

¿Qué no entiendes nada? Pues te lo explico.

A lo largo de nuestra vida cargamos una mochila (otros le llaman maleta, a mi me gusta más mochila, por eso de que la llevamos a la espalda) en la que cabe todo. Si, si, todo. Desde la hipoteca de la casa, hasta el día que te caíste de la bici cuando tenías 15 años y te dolió tanto que aquella niña preciosísima que te tenía embobado se riera con sus amigas. Cabe tus problemas de no haber podido estudiar, de no conseguir ser más delgada, cabe… pufff… imagina cualquier cosa que no conseguiste, cualquier frustración que tengas, todas las tristeza a las que te has enfrentado en la vida, toda la culpabilidad que sientes, toda la dependencia emocional que acarrea vivir sin o con alguien… Imagina, ¡todo cabe!

¿Y así quien es el “guapo” o la “guapa” que es capaz de avanzar, de conseguir metas, de saltar obstáculos vitales, de superar situaciones incomodas y/o que parecen insalvables?

Y ni que decir tiene si además de mí misma, dejo a otras personas que me metan cosas en la mochila, como reacciones de ira incontenida e indiscriminada, ridiculizaciones sobre mi persona, falsos testimonios que me perjudican en mi día a día, fijaciones obsesivas con mi “maldad”… ¡Bueno! ¡Bueno! ¡Bueno! Así sí que ya ¡apaga y vámonos!

Pues sigue imaginando y piensa como caminar con todo ese peso a la espalda y hasta donde serás capaz de llegar. Y lo que es más grotesco aún: imagina porque no lo sueltas, porque no dejas cosas fuera de la mochila, porque no metes la mano y sacas ese trillón de cosas que te paralizan. Esto es autosabotaje, nos perjudicamos aun a sabiendas de que lo estamos haciendo. Pero, ¿por qué nos hacemos semejante barbaridad? ¿Por qué nos perjudicamos así en este ya “valle de lágrimas”? Con lo fácil que sería soltar la mochila y seguir hacia adelante, livianos, sin mayores pesadumbres, ni mayores cargas que las que podamos resolver diariamente.

Pues muy fácil, porque somos unos “rajaos”, unas cobardicas, y tenemos una mieditis aguditis a soltar, a dejar cosas en el camino…

Si mi querido lector, mi adorada lectora, tenemos temor a soltar. Pensamos que si sacamos mucho de la mochila dejaremos de ser quienes somos…

Y hasta aquí puedo contar por hoy, de esto y de como soltar lastre te cuento en el próximo artículo… ¡No te lo pierdas!

Publicado en Adelanto Bañezano

Para tod@s l@s que no pudisteis escucharnos en directo aqui os dejo el programa de radio con el gran Mati Alonso, en el 107.7 del dial local en La Bañeza Radio.

Gracias a tod@s por disfrutar de ellos

La pasión

La pasión (del verbo en latín, patior, que significa sufrir o sentir) es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo. El término también se aplica a menudo a un vivo interés o admiración por una propuesta, causa, actividad, y otros. Se dice que a una persona le apasiona algo cuando establece una fuerte afinidad, a diferencia del amor que está más bien relacionado con el afecto y el apego.

La pasión nos convierte en ocasiones en vehementes, pero es verdad que es un motor maravilloso para la consecución de sueños y para hacer realidad proyectos que nos completan como personas y nos hacen felices. Así mismo y no bien gestionada se puede convertir en lo que se denomina “bajas pasiones” que son las dañinas y perjudiciales (sobre todo para quien las sufre) y que la mayoría de las veces se controlan mediante esquemas mentales educacionales y/o sociales

Pero de pasión (y de las buenas) sabemos en nuestra tierra de sobra… Estamos inmersos en la semana de la pasión religiosa, vivimos pasión motera, pasión carnavalera, pasión solidaria, pasión musical y coral, y nos apasiona vivir disfrutando…

Si de algo sabemos los bañezanos y comarcanos es de pasiones, nuestro día a día discurre entre nuestra pasión por salir adelante y nuestra pasión por ser personas felices. Por eso ponemos todos nuestros sentidos y nuestros sentimientos en cada cosa que hacemos, que disfrutamos, o por la que luchamos… ¿Y que mayor demostración que nuestra semana santa? Estos días creyentes y no tan creyentes ponemos nuestras pasiones al servicio de venerar a nuestra imaginería, a nuestros dulces típicos de esta época y por su puesto a nuestro licor leonés por excelencia de estas fechas, la limonada, única e inimitable y que los foráneos al probarla se apasionan por nuestra semana santa.

Por estas cosas y por ser fechas en las que nos reunimos con los nuestros que vienen de lejos para estar con familias y amigos la pasión semana santera nos arrebata y nos embriaga hasta hacer de estos días unas jornadas principales en el calendario de todo bañezano y comarcano.

Así que desde mi pasión de escribiros en este maravilloso semanal os deseo unos muy apasionados días de Semana Santa y que los disfrutéis y “estrujéis” a tope con toda esa pasión que de nuestros corazones sale cuando estas fechas se presentan entre los nuestros y descansando del día a día.

Publicado en Adelanto Bañezano

Gente tóxica y relaciones tóxicas

Desde que Bernardo Stamateas iniciara su saga “tóxica” allá por el 2008 todos nos hemos ido familiarizando con la terminología: gente tóxica, relaciones tóxicas, pensamientos tóxicos…

¿Pero sabemos realmente en que consiste esa toxicidad?

A lo largo de nuestra andadura vital todos nos encontramos con personas que no nos “hacen bien”, de una u otra forma nos perjudican, nos impiden avanzar e incluso algunas pueden llegar a hacernos dudar de nuestras capacidades para superar obstáculos y conseguir objetivos de vida. Las dejamos acercarse sin querer, la mayoría de las veces sin darnos cuenta, pero se instalan y comienzan su actividad de destrucción hacia nosotros y sin comerlo ni beberlo nos vemos empequeñecidos, empobrecidos…

Las personas que practican la toxicidad son de muchos tipos y de muy distintas motivaciones para ser como son. Se pueden clasificar de diferentes maneras, por ejemplo, gente tóxica pasiva, chismosa, autoritaria, criticona, con mala idea (o mala fe), e incluso hay quien habla de “psicópatas tóxicos”.

Muchos se basan en la envidia hacia lo que otros consiguen y ellos no tienen, otros se impulsan regodeándose en sus propias miserias pero no haciendo nada para cambiar la situación, algunos van de “sabelotodo” ninguneando cualquier opinión que no sea igual a la suya, también los hay que les mola hacer daño por el simple hecho de hacerlo… Pufff hay tantos tipos que las clasificaciones son casi infinitas y a cada cual con más sentido.

Pero en lo que se basa la toxicidad de estas personas en el consentimiento que damos para que puedan campar (léase opinar, mangonear, decidir, boicotear, etc) a sus anchas por nuestras vidas y por ende en nuestras decisiones.

Que importante es mantenerse firme y saber decir no a tiempo y sobre todo exigir el respeto que como seres individuales, únicos e irrepetibles merecemos. Porque ahí reside el quiz de la cuestión querida lectora, apreciado lector, en el respeto que debemos de tenernos a nosotros mismos como personas y el respeto que debemos exigir a los demás sobre nuestra toma de decisiones y nuestro rumbo vital.

¿Y como se hace eso me estás preguntando?

Pues poniendo en práctica la DISTANCIA EMOCIONAL con esas personas. A veces no se puede uno separar físicamente de dichas personas, pero si se puede entrenar la capacidad para que emocionalmente no te afecten sus comentarios o críticas.

¿Como se logra esa distancia? Pues, lo primero, valorando tu paz. Valorando por encima de todas las cosas el vivir a gusto y tranquilo, con la satisfacción de actuar de forma honesta y en concordancia contigo mismo, y lo que es más importante exigiendo respeto, en primer término a ti mismo y después a los demás.

Que se olviden de machacarte, humillarte, manejarte, manipularte, aunque lo intenten una y otra vez.

¡Se tu mismo! ¡Cree en ti! ¡Valórate! ¡Quiérete! Y como diría mi amigo José Angel Bécares: ¡Amaestímate! …. Y vencerás.

Publicado en Adelanto Bañezano

http://adelantobanezano.com/?p=45129

Gabinete de Psicología Marián Fuertes San Martín

Pues el sueño se cumplió…

Mi gabinete de psicología para ayudar a las personas que así lo requieran está en marcha…

Tengo tanto y a tant@s que agradecer esta realidad…

A los primeritos: A mis padres. A mi padre, que trabajó duramente para poder darme los estudios que ahora me traen a este camino de vida y que nos dejó mientras yo estaba en ellos. A mi madre, que tantos desvelos pasó ayudándome a comprender cosas que en mi mente estudiantil no cabían y que además me acompaña y me facilita mi día día con todo el amor de que es capaz su corazón.

A mi marido, que sueña conmigo y me impulsa porque así me ve feliz y si caigo siempre está con los brazos abiertos para que no llegue al suelo; es el mejor y mas maravilloso compañero de vida que podría soñar.

A mi hijo, que soporta mis idas y venidas, mis ceños fruncidos, y se sienta a leer conmigo en mi despacho cuando estoy estudiando algún caso, algún curso, o preparando un taller…

A mi hermana, mi cuñado y mi sobrina, porque me soportan y construyen conmigo mi realidad, que a veces sólo parece “hacer castillos en el aire”….

A mi familia, que escuchan y se alegran por los logros conseguidos, como así lo he hecho y lo hago yo con los de ellos…

A l@s amig@s de siempre, porque las hemos pasado tan locas, tan fuertes, y tan raras… Y mira donde estamos… Quien nos lo iba a decir allá por los 80´..??? 😉

A mis nuevas amistades, que me dan fuerza cada día, que me hacen descubrir la solidaridad, el cariño y el tejer redes…

A l@s conocid@s, que me alientan y siempre se alegran de mis cambios y mis logros.

A l@s desconocid@s, que aun siéndolo, parecemos conocernos…

A la radio de La Bañeza y al semanario Adelanto Bañezano, por abrirme al mundo la posibilidad de poder compartir las cosas que me bullen en la cabeza y que en un momento (y por propio ego.. ) creo que pueden servir a alguien para algo.

No me quiero alargar porque en el audio tenéis todo lo que puedo decir al respecto en la  genial entrevista con el gran Mati Alonso, que me facilitó La Bañeza radio por colaborar con ella desde hace cuatro años.

Sólo puedo decir que aquí estoy, que espero poder ayudar a quien lo necesite y piense que puedo impulsar su cambio y acompañarle en su crecimiento y será un placer para mi poder hacerlo

PD: La imagen publicitaria que aparece en el vídeo se lo tengo que agradecer a Tista que me hizo esa maravillosa foto para el anuncio de apertura de gabinete que me brindó por ser colaboradora desde hace cuatro años en el Adelanto Bañezano y a Francis que hizo la composición con mis frases y la imagen.

Voy al psicólogo porque NO estoy loco

anuncio_gabinete_marianHace unos días una amiga me comentaba que estaba buscando un abogado que la ayudara a resolver un tema legal que ella no podía/sabía como hacerlo, el otro día mi hijo que lesionó practicando judo y rápidamente me lo llevé a ver a la fisioterapeuta, ya que yo no sé nada de huesos, músculos y demás (lo básico, e imprescindible para sobrevivir…), me comenta mi vecina el pasado viernes que ha tenido un problema con la cisterna de su baño y ha tenido que llamar a un fontanero porque ella se veía incapaz de poder solucionar el problema sola…

¿Qué por qué te cuento todo esto? Pues sencillo. Hoy quiero reivindicar mi profesión, hoy quiero que comprendas que hay que ir a consulta psicológica precisamente porque no estás loco y además eres inteligente. Vamos a ver, si como en los ejemplos anteriores, hay situaciones en las que necesitamos de un profesional cualificado para solucionar ciertos problemas que nos surgen en el día a día y que no podemos resolver porque no tenemos ni los conocimientos adecuados ni las habilidades propias para ello ¿por qué nos empeñamos en resolver nuestras “comeduras de coco”, nuestros “bajonazos de ánimo” y/o nuestros “tropiezos en la vida” nosotros solos?

Pues, ¡no lo sé! Pero me encanta cuando en mi consulta entra una persona y me dice: – Vengo para que me ayudes porque no sé cómo hacer para resolver mi problema. ¡Bien! ¡Buen “primer paso! Reconocer que hay un profesional que puede ayudarte con sus conocimientos, estudios y experiencia laboral a resolver una situación que te está impidiendo realizar tú día a día de forma satisfactoria y óptima.

Muchas personas piensan que los psicólogos somos como los amigos o los curas e incluso como los camareros de bar (con todos mis respetos por las tres clasificaciones que acabo de hacer), que les cuentas lo que te pasa y con su buena fe y su “cariño” te aconsejan y te dan pautas a seguir, te apoyan y te animan a salir del bache. Pues no. Siento decirlo, pero no. Hay una diferencia grande o pequeña, según se mire. Los psicólogos como profesionales que somos hablamos siempre desde los conocimientos adquiridos sobre el ser humano durante nuestra carrera de cinco años y los posteriores másteres, cursos, seminarios, etc. que hayamos realizado. Hablamos desde la perspectiva de no mezclar sentimientos con cercanía. No damos consejos porque sí, y a lo loco, si no que nos basamos en las circunstancias vitales de la persona que nos consulta y ponemos en orden formas de hacer y esquemas mentales a través de la escucha activa y los “deberes” para mejorar la situación que la persona tiene que comprender y realizar.

En definitiva, cuando mas cuerdo te muestras es cuando pasando por un “bache” en tu vida buscas ayuda profesional y no temes que te llamen loco porque tú sabes que no lo estás y simplemente necesitas a un profesional que sabe de “estas cosas” para que te ayude a superarlo.

Publicado en Adelanto Bañezano

D: Que me perdonen en la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca, porque he elevado a los altares a nuestro patrón “Juan Huarte de San Juan”….en el audio lo escuchareis…