Todas las entradas por Marián Fuertes San Martín

Acerca de Marián Fuertes San Martín

Psicóloga Maestra de Reiki Practitioner de Flores de Bach

Salir de la zona de confort

Hace quince días os contaba cosillas sobre lo que se denomina zona de confort. Ha sido una avalancha de consultas y todas giraban entorno a “cómo” salir de esa zona de confort.

Pues es tan fácil o tan complicado como te lo plantees. El vivir en nuestra zona de confort nos da una falsa sensación de seguridad. Hacer siempre lo mismo por miedo al fracaso, o a lo desconocido implica una falta de confianza en ti mismo y una disminución en la autoestima. Parece una paradoja, pero es así. Cuando nos retamos, cuando nos enfrentamos a situaciones límite crece nuestra autoestima.

La zona de confort está anclada a nuestras convicciones o creencias limitantes, nos hace vivir y relacionarnos en un micromundo en el cual todos y todo piensan y se desarrollan como nosotros. De lo que no nos damos cuenta es que las creencias se encierran en si mismas y el conocimiento se abre para descubrir y expandirse. Por eso tenemos que dar el salto a la zona de aprendizaje, para expandir nuestro horizonte y coger potencia para saltar a la zona de pánico.

Lo más importante para salir de la zona de confort es vencer a nuestros miedos y una de las mejores armas es conocer ideas, personas, lugares, situaciones y experiencias diferentes a nuestro día a día. Ver que es posible otro tipo de existencia.

La segunda premisa a tener en cuenta para abandonar la zona de confort es aceptar que la incertidumbre y el error forman parte del camino de la vida que tenemos que recorrer. Saber que nunca tendremos la certeza absoluta sobre cómo van a ocurrir las cosas, y que cometer errores es necesario para aprender y avanzar es una de las armas más poderosas para vencer a esos miedos de los que hablábamos antes.

Y en tercer lugar, pero no menos importante está la toma de decisiones. De esa sobre la que te escribía hace unas semanas, ¡esa! Tomar una decisión y trazar un plan para ejecutar esa decisión nos sacan con muy buen pie de la zona de confort.

Salir de la zona de confort te hará fuerte como persona, aumentará tu creatividad, ganarás autoconfianza, te llenará de experiencias nuevas que te enriquecerán, e incluso mi querida lectora, mi adorado lector te harán envejecer mejor… ¿No me crees? ¡Prueba y verás!

Nunca es tarde para decidir vivir mejor, ser más felices, o simplemente experimentar una vida plena.

¡Imagina lo que quieres… y trabaja para conseguirlo!

Publicado en Adelanto Bañezano

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La zona de confort

Todos tenemos claro desde bien pequeños donde estamos seguros, donde estamos agusto, donde tenemos “todo controlado”. Esa sensación de evitación de riesgos nos acompaña durante toda la vida y nos hace acomodarnos a nuestro mundo conocido. E incluso cuando proyectamos ideas de futuro las amoldamos a nuestra situación de seguridad del espacio vital conocido. A esta sensación, a este lugar se le denomina zona de confort.

La aceptamos y nos mantenemos en ella porque es lo que conocemos y por el miedo que nos produce lo desconocido.

Por confort no te equivoques y pienses que es todo placentero, no, en nuestra zona de confort convivimos con todas nuestras circunstancias vitales, todas las que podemos controlar. Eso incluye broncas con los jefes en el trabajo, envidias y celos con los amigos, retrasos en nuestra burocracia… etc. En general, todo aquello que es conocido y controlado por nosotros tanto placentero como adverso.

Muchas veces cuando imaginamos en cambiar de vida, en mejorar aspectos de la misma,  simplemente probar experiencias nuevas lo que nos arrastra a no intentarlo es el salto que tendríamos que hacer desde la zona de confort hacia el exterior donde nos encontramos con la denominada “zona de pánico”, en la que los miedos luchan a brazo partido con nuestras motivaciones y de la que a priori no queremos ni oir hablar porque pensamos que de ahí ¡no saldremos vivos!

Pero lo que no sabes mi querido lector, mi apreciadísima lectora es que no es una zona de pánico porque allí vaya a acabar todo, si no que es una zona de pánico porque desconocemos lo que allí acontece, o como se nos va a dar la cosa, y eso nos acobarda. Cuando en realidad lo único que hay en esa zona son oportunidades nuevas de las cuales saldremos fortalecidos pase lo que pase.

El miedo a cambiar de zona, es en general el miedo al cambio. Cuando asociamos cambio a fracaso nos equivocamos porque realmente cambio es lo mismo que desarrollo, evolución y crecimiento. Y eso el muy importante en el trascurrir de la vida, si no cambiásemos dormiríamos en cunas llenas de barrotes por precaución a no caernos de la cama, o simplemente no meteríamos los pies en el mar por lo que pudiera haber dentro…

Sí, asi es, y además si no salieras nunca de tu zona de confort padecerías muchos más de apatía, estrés y ansiedad. Que es uno de los grandes males que estamos percibiendo ahora los profesionales de la psicología. Hay tanto estancamiento en el “aquí estoy bien, tengo de todo” (positivo y negativo) que ¿para qué voy a arriesgar? Y recibimos gente cargada de frustración, tensión, apatía…

No te dejes arrastrar por la corriente, persigue tus sueños, muévete y serás más feliz

Publicado en Adelanto Bañezano

 

Tomar decisiones (2ª parte)

En el pasado artículo prometí dejar algunos consejillos para que tomar decisiones no fuera una tarea muy ardua… Aunque hay que tener muy presente el grado de cambio que imprimirá en nuestra vida la decisión a tomar.

No es lo mismo elegir el sabor de un helado que me apetece comer, que elegir el ser o no madre o padre.

En la toma de decisiones solemos “practicar” dos modalidades diametralmente opuestas: o nos precipitamos, o postergamos. Ambas son fruto de la ansiedad que nos produce el tener que elegir. Pues aquí te voy a dejar unas pautas que te pueden ayudar a decidir, si no mejor, si con más calma (basados en los consejos de Patricia Ramírez_psicóloga)

  • Quitarle valor a nuestras dudas. Son sólo pensamientos, y no tienen porque ocurrir las escenas más dramáticas que imaginamos al elegir una u otra opción.
  • Anticípate. Busca soluciones. No te pares. Piensa menos y sigue hacia adelante. Y ten planteado: ¿y si saliera mal, que hago?
  • Busca algo que te motive. Que el deseo de hacer algo sea mayor que la duda de hacerlo o no.
  • Recuerda momentos del pasado en los que tomaste decisiones, tanto cuando acertaste, como cuando fracasaste. Ya tienes experiencia. Y eso nos dará seguridad para elegir en esta siguiente ocasión.
  • Márcate objetivos de rendimiento, no sólo de resultado. Es genial tener un objetivo- fin, pero es mucho más beneficioso ante la duda conocer que mejor rendimiento podemos tener durante la consecución de una meta ya que podemos controlar el rendimiento y no el resultado.
  • Rodéate de todo aquello que te haga sentir seguro, bien sean personas, objetos, rituales, formas de actuar, organización con la rutina, porque ello apoyará tu mejor decisión.
  • Piensa si puedes asumir las consecuencias. Hay que tener clara la diferencia entre ser valiente y ser atrevido. Valiente es aquel que puede asumir el riesgo y el atrevido aquel que se lanza a la piscina y a ver qué pasa…
  • Aprende a gestionar el fracaso. Tenemos miedo a meter la pata. Y si sucede aparece el maltrato personal, el automachaque. Y eso nos hace tener miedo a la hora de elegir, nos influye pensar que si nos sale mal nos fustigaremos y machacaremos hasta el infinito y mas allá. Pero si de cada error sabemos sacar la parte positiva que es el aprendizaje para seguir caminando y seguir evolucionando, entonces decidir no nos causará tantos problemas.

En definitiva, dudar tiene una parte muy positiva y es que nos hace crecer, evolucionar y avanzar. Y de eso va ¡vivir!

Publicado en Adelanto Bañezano

 

Tomar decisiones (1ª parte)

La vida es el resultado de las decisiones que tomamos….

Decidir o no decidir

Ahí está el dilema….

Pero mi querido lector, mi adorada lectora, siento ser portadora de malas noticias anunciándote que SIEMPRE hay que decidir.

Si, así es. Nos pasamos la vida tomando decisiones. A corto, a medio y/o a largo plazo.

Por ejemplo:

  • Nos pasamos la vida decidiendo que “comemos hoy”.. y no es lo mismo elegir alubias a la bañezana, que ensalada César, ¿a qué no?. Esas son nuestras decisiones a corto espacio de tiempo.
  • A medio plazo podríamos ver el ejemplo en los estudiantes que han de elegir asignaturas que en un período de tiempo les encaminen hacia una u otra carrera, o materia a estudiar.
  • Y a largo plazo nos encontramos con las decisiones más “drásticas” por así decirlo como comprar una vivienda aquí o en León, tener o no tener hijos…

Así se ve claramente que nuestra vida es el resultado de las decisiones que tomamos aunque la propia decisión sea no decidir nada.

A muchos de nosotros el tener que decidir nos causa ansiedad. Hay personas que incluso sufren crónicamente porque no aprendieron o no le dieron la oportunidad de aprender a decidir por sí mismos. Esa sobreprotección que se ejerce sobre los infantes, o ese error cometido que se repite en nuestra mente una y otra vez, nos impide ser libres para tomar decisiones más rápidamente.

Nadie tiene la certeza de que va a suceder si elige una u otra opción, pero lo que sí está claro es que en el “aquí y ahora” la decisión que elijamos será siempre LA CORRECTA. Seríamos muy tontos si no escogiésemos la mejor opción de las que tenemos delante. O por lo menos la que mejor se ajusta a lo que necesitamos solventar para crear el futuro que esperamos… Otra cosa es que esa decisión correctísima, y correctamente tomada nos lleve donde imaginamos nos va a llevar. No se vale que una vez llegado al futuro, y estando en otra tesitura diferente a la que esperábamos/deseábamos volvamos la vista atrás y nos flagelemos por la decisión tomada y nos culpabilicemos de no haber elegido otra opción. ¡No, no se vale ya quejarse y mucho menos estancarse y no salir del bucle de una historia que no tiene más versiones que la presente!

Porque mi querido lector, mi adorada lectora, la vida solo camina en un sentido, no hay vuelta para atrás, y por supuesto que cada elección que hacemos es siempre para nuestro propio beneficio y de ahí en adelante, salga lo que salga, tendremos que seguir construyendo nuestro futuro.

El próximo día te dejaré aquí unos consejillos para que la toma de decisiones sea “menos dura”.

Publicado en Adelanto Bañezano

La Amistad

La palabra amistad siempre evoca buenos y no tan buenos recuerdos en casi igual medida.

Recordamos amigos que ya no lo son, recordamos amistades que ya no están, valoramos las recuperadas con el tiempo, celebramos las reencontradas en nuestros caminos de vida… Pero, ¿Qué hace que una persona se convierta en un determinado momento en alguien especial en nuestra vida, y en algunos casos se mantenga en el tiempo, o quizás aparezca y desaparezca como los ojos del Guadiana?…

Si tuviera la respuesta, querido lector, adorada lectora, sería más sabia de lo que jamás soñé ser.

En el fondo es tan fácil como el estar en el aquí y el ahora en determinadas circunstancias y bajo determinados eventos.

Todas las personas que entran en nuestra vida en el apartado de “amistades” son como aquellos invitados a una fiesta que pueden estar cinco minutos por cumplir, o hasta que se acaba la fiesta. Nadie les retiene, nadie les atosiga, están por puro placer y se van cuando ya no les es agradable la situación. Algunos incluso salen a tomar el aire y retornan a un tiempo…

¿Que hace que se queden? ¿Qué hace que vuelvan? ¿Qué hace que desaparezcan? Pues básicamente el ser y el estar. El ser quiénes somos y el estar en según qué momentos vitales.

Yo hoy quiero que recuerdes a tus amistades, las que estuvieron y las que están (las que estarán, no, porque no tenemos nadie una bola de cristal para adivinar), que valores te une a ellas, que te unió… Que sientas que una de las maravillas de ser un ser racional es poder disfrutar de la comunión de pensamiento, e incluso de almas con ciertas personas, que aun estando a muchísima distancia siempre sientes cerca, y aun no habiendo tenido contacto durante años puedes sentarte a su lado y disfrutar de una copa de vino.

Eso nos hace seres sociales. Y ese sentimiento de necesidad de socialización nos hace humanos. Y en nuestra humanidad reside la base de nuestro ser.

Sé amigo, envuélvete del calor de la amistad y sobre todo aprende a dejar ir y a dar la más cálida bienvenida… Y sobre todo calibra que buen amigo, o que buena amiga eres. Eso te dará la clave para mejorar tu versión de ti mismo y alcanzar la meta de la paz interior y de la satisfacción personal de vivir en armonía y feliz.

Publicado en Adelanto Bañezano

Texto dedicado…. a tí.

Gracias por estar ahí….

Espero repitamos esas copas de vino…

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El agradecimiento

Gracias por este ratito que me vas a conceder leyendo mis palabras. Gracias por haber ojeado nuestro querido Adelanto Bañezano y detenerte en este trocito de la pagina donde tengo el honor de plasmar mis pequeños conocimientos sobre psicología. Gracias a Tista, a Sara, a Francis, a Joaquín y a todos los los colaboradores, al equipo editorial y hasta a Gutenberg por inventar la imprenta…

Hay tantas cosas que agradecer en esta vida, y somos tan desagradecidos.

El agradecimiento es una práctica en “desuso”, aunque yo últimamente he descubierto una corriente de crecimiento personal que ha dado valor a lo que el agradecimiento influye en el hecho de ser mas o menos feliz, en el modo de estar mas o menos feliz. Y es tan sencillo. Hace unos años se veneraba que el éxito daba la felicidad, y actualmente es al contrario, se sabe que la felicidad trae consigo el éxito.

Se puede ser agradecido de dos formas: condicional o incondicionalmente.

De manera condicional es devolviendo gratitud de forma verbal o espiritual o a través de acciones por haber recibido algo, porque se haya cumplido algo, porque hayamos superado algo, etc

De manera incondicional, siendo agradecidos sin tener a que o por que, simplemente asimilando que tenemos esto o aquello gracias a algo o alguien incluso del pasado mas remoto, o que sea tan incomprensible como un proceso químico que produce la madurez de una manzana que puedo saborear después de comer.

Las personas más felices sienten gratitud por todo y por nada en especial. No necesitan razones concretas (aunque si se ponen a buscarlas, la lista de motivos es inacabable). Viven instaladas en reconocer lo bueno que tienen por el simple hecho de estar vivas, al margen de lo que les sucede. No necesitan razones de peso para estar agradecidas porque haber recibido la vida ya les es suficiente. Incluso hay personas, tan habituadas a vivir en esta actitud, que agradecen cosas tan intangibles como una sonrisa, un amanecer, una inspiración, la brisa suave, la calidez del sol o un instante de paz… O incluso son capaces de agradecer a futuro: algo valioso que se aprenderá mañana, el próximo libro que se leerá y que quizá aún no está ni escrito, o incluso la música que sonará en el propio funeral. Es lo que se podría llamar “agradecimiento gratuito”: no se debe a nada tangible, pero conmueve por igual.

Te propongo un reto para ser mas feliz. Anota al final del dia, durante una semana, tres cosas por las que estas agradecido ese dia (no se vale repetir…) Y pasada esa semana piensa como te encuentras, y busca sobre todo si estas mas en paz contigo mismo y el entorno, y sobre todo si eres un “pelin” mas feliz.

GRACIAS DE TODO CORAZON POR ESTAR AHÍ.

Publicado en Adelanto Bañezano