Archivos Mensuales: noviembre 2016

La ansiedad

Muchas personas sufren de ansiedad. Los trastornos por ansiedad son cada vez mas frecuentes. Aqui os dejo el programa de Europafm La Bañeza Radio en el que charlamos sobre esta “fiebre de la mente”….

Espero que os guste.

Gracias por estar al otro lado

 

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Vive el dolor

Vaya consejo que te voy a dar hoy… Que vivas el dolor de la pérdida, que lo sufras, que te dejes caer hasta tocar fondo. ¡Ojo! Sin perjudicar a nadie, y sin egoísmos excesivos, y por supuesto sin utilizarlo como chantaje a la vida y/o a tus compañeros de viaje.

Cuando perdemos a un ser querido, un trabajo, una mascota, una relación de pareja (y he dicho “perdemos”, no, nos deshacemos, o libramos. ¡No nos liemos!)  pasamos por una confusión y una tristeza incomprensible, infinita y que puede enquistarse si no se elabora de forma correcta la nueva forma de “vida” que resta sin esa persona, animal, o cosa que ya no está con nosotros.

La pérdida es una parte natural de la vida, va acompañada por un periodo de duelo, donde el dolor, nos guste o no, forma parte de él (tenemos emociones y no sentir dolor ante una pérdida sería lo extraño).

La actitud que se tome en cada una de las fases ayudará a aminorar la duración y mejorara el tránsito a la “recuperación” de la vida diaria acostumbrándonos a la falta y al vacío de la pérdida.

Tenemos que darle una tregua a nuestra mente mientras amortigua el impacto del “no puede ser, no es posible, esto no puede estar pasando” (fase de negación) y dejar que aterrice en la realidad y se rebelen sentimientos en el “¿Por qué yo?, ¿Por qué ahora?, “No es justo”, sin consuelo posible (fase de la ira).

Y tras ello llega la “peor” fase: la de la depresión. Ahí es donde nos la jugamos, ahí es donde una persona puede quedar estancada de por vida si no está dispuesta a superarla, y/o no encuentra motivos para hacerlo. Aquí viene la explicación del título de este artículo, hay que permitirse el dolor, hay que llorar la pérdida, sentirse vacío, perdido, loco… y expresarlo así se podrá aceptar la nueva situación y adaptarse al cambio. Debemos expresar nuestro dolor pero intentando no pensar de manera irracional. Con frecuencia, cegados por el dolor, nos boicoteamos con pensamientos tipo: “esto es insuperable, imposible retomar mi vida sin esa persona, le necesito para ser feliz, ya nada vale la pena” etc. Este tipo de pensamientos son pensamientos limitantes. No olvidemos que según el pensamiento que elijamos, será la intensidad de las emociones que surjan. Con estos pensamientos solo conseguiremos, por un lado, que aumente el malestar en nosotros y por otro, no permitiremos que el duelo siga su curso. Debemos permitirnos sentir este dolor, pero sin generar más sufrimiento.

Y finalmente llega la fase de aceptación. Se trata de aprender a vivir con la pérdida y crecer a través del conocimiento de nuestros sentimientos. Cuando llegamos a esta etapa, lo hacemos normalmente débiles y agotados. Nos hemos esforzado en renunciar a una realidad que ya no es posible.

El proceso del duelo significa tomar conciencia del vacío que ha dejado la pérdida y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta sin evitación alguna.

Si observas que el dolor se prolonga en el tiempo o que la situación te desborda sintiéndote bloqueado en el proceso, no dudes en pedir ayuda profesional.

Publicado en Adelanto Bañezano

 

Miedo a la muerte

En estas fechas nos hacemos más conscientes de que la vida tiene una fecha de fin. Nos planteamos si vivimos día a día con plenitud y estrujando cada instante, planeando para el futuro más o menos cercano y para el más lejano también. ¿Y por qué? Pues porque celebramos la fiesta de los difuntos y de todos los santos según la tradición cristiana. Hay mas tradiciones a lo largo del mundo que nos hablan de la muerte y de su culto, como la de la profana Santa Muerte en la cual se “celebra” el final de la vida tal y como la conocemos y el paso a otro estado/mundo desde el cual las personas fallecidas pueden ayudarnos.

Pero realmente qué es la muerte, qué hay después de la misma y el grado de importancia que le damos a la misma depende solo de nuestras creencias y valores. Y dependiendo de ese grado de importancia con respecto a nuestra propia vivencia, así sobrellevamos la idea de “pasar a mejor vida”.

Que, ¿de qué estoy hablando? Que, ¿qué donde quiero llegar? Pues al concepto de tanatofobia. La tanatofobia es una fobia (que bobada, si ya lo has leído tanato – fobia), que consiste en el miedo a la muerte que impide llevar una vida normal, es decir, hace que la persona ni tan si quiera pueda ir a un entierro porque le causa tal ansiedad la idea de la muerte que sufre ataques de angustia y hasta paradas cardio-respiratorias. El tanatofóbico es una persona incapaz de desarrollar estrategias para afrontar su miedo, el cual se genera por dos motivos principales: haber sufrido una experiencia próxima traumática o por observación, lo que se denomina aprendizaje vicario. Es decir, que alguien les haya transmitido ese miedo y el afectado lo convierta en algo negativo.

La tanatofobia solo afecta al 2 por ciento de la población, sin embargo, es buen pretexto para recordarnos que hay que pensar en la muerte sin llegar a obsesionarnos con ella y, sobre todo, viéndola como parte de este viaje que es la vida.

En nuestra sociedad ha habido un cambio en las últimas décadas con respecto a la muerte. Antes se le rendía culto en rituales de duelo. Ahora, ha ido evolucionando hacia una negación y una ocultación de la muerte. Cuando muere alguien no hay niños, no se les habla de lo que significa morir y eso genera un efecto negativo. Es muy importante enseñar a los niños a enfrentar la pérdida de un ser querido. Si no sabes, o quieres tener más información de cómo hacerlo, no dudes en consultar con una persona especialista, como puede ser un psicólogo

Y recuerda, “en esta vida todo tiene remedio, menos la muerte”, así que lo mejor es disfrutar de la primera con salud, antes de que la segunda nos alcance.

Publicado en Adelanto Bañezano.

Programa de radio de Europafm La Bañeza Radio