Archivos Mensuales: septiembre 2016

Vuelta al cole y acoso escolar

Volvimos a la rutina de madrugar, hacer tareas, ir a futbol, natación, ajedrez…. Y volvimos a las preocupaciones de “como les irá este curso”.

Si queridos padres y apreciadas madres, volvimos a la rutina escolar hace unos días con mayor o menor agrado. A algunos se les está haciendo cuesta arriba el soltar la bici, el balón, el tobogán, y a otros se les está indigestando el miedo de volver a ese pasillo en el que es insultado, a ese patio en el que es apuballada, a ese baño en el que es acorralado….

Porque volver a clase no sólo es reencontrarse con tus amigos y compañeros, sino que también conlleva el volver a ver a tus torturadoras y amargadores de vida. ¡Qué horror! Cuanto miedo tienen que pasar, que asustadas se tienen que encontrar.

Me diréis que me estoy poniendo muy dramática, pero sí, es un drama, y uno gordo porque con lo de las nuevas tecnologías parece que el acosar a alguien no tiene límites.

El niño o la niña que sufre este acoso lo pasa muy mal, realmente vive en un infierno, y nosotros como progenitores y parte de la sociedad somos los máximos responsables de que esto suceda. Sí, no mires el periódico así, lo somos y lo peor es que en algunos casos no nos queremos dar por aludidos. A veces leo comentarios en diferentes publicaciones, escritos, etc, que hacen recaer toda la culpa sobre el colegio, instituto y demás, que aparta la mirada, que no hace nada, patatín, patatán. Pero en menos ocasiones puedo leer comentarios que implican a los educadores en casa (padres, madres, abuelos, abuelas, hermanos mayores, etc) Pues sí, todos estamos implicados, y obligados a vigilar que un infante, una adolescente y/o un joven no se convierta en un acosador o acosadora de sus compañeros de colegio.

¿Cómo? Pues educándolos en la igualdad de los seres humanos, en valores como la dignidad, el respeto, en capacidades como la empatía, la asertividad, por ejemplo.

Y hablando de ejemplos, pues eso, que nosotros debemos de ser sus modelos, dar ejemplo. Cuantas veces vemos comportamientos agresivos o de desprecio en niños y niñas y cuando se lo recriminas a su padre o madre te contesta con un: – Son niños… Y se quedan tan campantes. También ocurre que en ocasiones no somos conscientes de lo que nuestros menores escuchan cuando parece que “no están a la conversación” y en la misma se está criticando el físico, o el tamaño y modelo de coche, o la forma de vida de alguien…. Eso lo que hace es que ellos asuman que hay características físicas, económica y/o morales criticables y abatibles. Así que se abre la veda para criticar y abusar de aquel o aquella que no cumpla según “mis mayores” con las características deseables.

¡Que triste! Que en el final de la historia nadie hable de que pasa realmente con el acosador, y porque ha llegado a ese punto, y simplemente nos dediquemos a criticar medidas adoptadas, normativas incomprensibles, etc.

EL ACOSO ESCOLAR ES UNA CUESTIÓN DE TODOS.

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Volver a la rutina

Llegó septiembre. Y con él, la vuelta a la rutina en muchos casos, laboral, familiar, etc.

¿Y cómo te sientes? ¿Qué tal lo llevas? Quizás en algún momento el solo pensamiento de “rutina” te ha hecho feliz; o por el contrario has comenzado a hiperventilar, te han dado sudores fríos y se te ha puesto un dolor de cabeza de órdago a la grande…

Eso pasa porque cada persona ansía una cosa diferente tras un  período vacacional. Unos que la rutina les atrape porque las vacaciones, los cambios de horario, de lugar, de hábitos alimenticios, de ritmo de sueño, al final les han generado más cansancio que el propio día a día. Y otros que se niegan a dejar ese delicioso tiempo de despreocupación por todo, ni reloj despertador, ni obligación de llegar a la mesa a una hora determinada para seguir con la jornada, ni no poder echarse una cabezadita pero bien a gusto de una hora “o más”….

En este último caso decirte que si te sientes así y además sufres insomnio acompañado de somnolencia diurna, ataques de ansiedad, cambios bruscos de humor con accesos de ira, insatisfacción e inseguridad entre otros, querido lector, querida lectora, estás sufriendo lo que se denomina “síndrome postvacacional”. ¿Vaya descubrimiento, verdad? ¡Como si no lo supieras ya!

Pues lo que quizás no sepas, pero que me gustaría añadir, es que es algo pasajero, y como tal hay que tomárselo. Existe una deshabituación al trabajo y a la rutina diaria durante un tiempo más o menos largo, léase quincena/mes de vacaciones y/o periodo estival, es decir, verano, durante el cual, el mero hecho de disfrutar de mas horas de luz ya cambia nuestra rutina radicalmente, y si le añadimos el buen clima que nos hace pasar más tiempo fuera de nuestras casas, pues ruptura total con la vida del resto de meses del año.

Por eso, para no sufrir tanto el síndrome postvacacional lo mejor que podemos hacer es ir habituándonos de nuevo al día a día de manera gradual, no volver de golpe a la rutina diaria. ¿Cómo? Me preguntas. Pues intentando que los últimos días de asueto se conviertan en mas rutinarios y que los primeros días rutinarios sigan siendo, dentro de lo posible de descanso. Por ejemplo, recortemos el tiempo dedicado a la siesta en los últimos días de vacaciones, y en los primeros días de vuelta al trabajo, a la rutina, intentemos mantener algún tiempo para pegar una cabezada….

No es mano de santo… Pero ayuda.

Y sobre todo si la duración del estado negativo de vuelta a la rutina se mantiene en el tiempo y/o el estado de ansiedad, nerviosismo, va en aumento, consulta a un facultativo que te pueda indicar que hacer al respecto.

Yo desde aquí te deseo un feliz retorno a la rutina, porque aunque te parezca raro, necesitamos la rutina para sobrevivir. Somos animales de costumbres.

Publicado en Adelanto Bañezano