Archivos Mensuales: febrero 2016

Se nos rompió el amor…

¡Se nos rompió el amor de tanto usarlo! cantaba “la más grande”. Y sí, así es, pero no se rompe, más bien nos lo cargamos. Acabamos con él sin intención de hacerlo. Se marchita lentamente cuando dejamos de hacer, de pensar, de sentir un conjunto de cosas que fueron las semillas de ese amor.

¿Y dónde comienza el desastre? Pues en el momento y hora en el que damos más importancia a la falta o el exceso de sal en una comida, o a los calcetines sucios fuera del cesto de la ropa sucia. Cuando el foco de atención sobre nuestra pareja cambia de centrarse en lo atractivo o lo bella que es, a centrarse en todas las cosas que hace mal y/o que nos molestan.

Los problemas más importantes que nos encontramos los profesionales en una terapia de pareja son varios y variados: Problemas de comunicación, dejadez física y en el comportamiento con la pareja, no compartir tareas y responsabilidades, que las relaciones sexuales no se disfruten, desprestigio de los detalles, escalas de valores distintas, pérdida del sentido del humor, dejar de hacer cosas que unen, compartir momentos de ocio y disfrutar también de los no compartidos intercambiando sensaciones….

En resumen, un cúmulo de dejadeces, acomodamientos y perezas. ¿En qué momento dejamos de pensar que nos encantaba ver sus ojillos haciendo chiribitas cuando nos acercábamos peinaditos, perfumadas, con la ropa interior más sexy, con los zapatos lustrosos y los calcetines sin tomates? ¿Cuándo dejamos de pensar en enviarle un mensaje diciendo que nos hacía falta, cuando dejamos de pensar en llamar por sorpresa y simplemente decirle “te quiero”? ¿En qué momento dejamos de charlar sobre nosotros, de lo felices que nos hacia habernos encontrado, de que no podíamos vivir sin el o sin ella? ¿Cuándo empezó a ser más interesante estar compartiendo sofá, cada cual en su rincón y mirando una pantallita, en vez de estar acariciando, sintiendo y mirando a los ojos a nuestra pareja, o simplemente acurrucarse por el placer de estar asi?

Pues querida lectora, adorado lector esas cosas pasan cuando creemos que está “todo hecho”, cuando se acaba la conquista, cuando nos acomodamos y creemos que el romanticismo y las demostraciones de amor quedan para los inicios de dicha conquista. ¡Qué pena! ¿No te parece?

¿No te gustaría que te volvieran a hacer sentir como el único hombre sobre la faz de la tierra? ¿No te volvería loca que te trataran como la única mujer interesante en el mundo?

¡Pues pongamos manos a la obra, rediez! Charlemos sin móviles, ni niños, ni pelis, ni amigos que nos interrumpan. Enviemos mensajitos cariñosos o picantones (cada quien en su estilo). Compartamos las tareas de la casa y ayudemos al otro a tener más tiempo libre, para sus cosillas (que le hacen tan feliz) o para “nuestras” cosillas (que nos hacen tanta ilusión compartir)…

Y celebremos el amor, sea San Valentín o San Periquitín…. Cualquier día es maravilloso para revivir esa felicidad máxima que sentimos cuando sabemos que quien está a nuestro lado nos ama, nos valora y nos quiere como a nadie en el mundo, y además le parecemos únicos e irrepetibles…

¡Díselo! No seas tímida, no te hagas el duro, no os de vergüenza, díselo como se lo decías cuando querías pasar el resto de tus días junto a él, o junto a ella. Porque hoy es uno de esos días del resto de tu vida….

Publicado en Adelanto Bañezano

 

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