Archivos Mensuales: enero 2016

La basura emocional

Vaya por delante que este escrito está inspirado en lo publicado por mi colega Ciara Molina (Psicóloga Emocional) una gran profesional y muy implicada con la difusión de las herramientas que podemos utilizar para mejorar nuestros estados mentales.

Me lancé a leer el artículo “Diez pautas para eliminar nuestra basura emocional” en cuanto llegó a mis ojos…. Esta Ciara siempre tan acertada.

¡Cuánta basura (mental) acumulamos y no sabemos cómo “reciclarla”!

Y ahí estaban unas pautas simples de comprender y más o menos complicados de poner práctica. Con el paso del tiempo vamos creciendo y aprendiendo a gestionar nuestras emociones, nuestros problemas, etc., pero también vamos olvidando como hacer las cosas de forma más sencilla y nos complicamos en cosas mucho más simples y que siendo “peques” sabíamos gestionar adecuadamente. Por todo ello me parecen tan importantes estos puntos a tener en cuenta para mejorar nuestra salud-tranquilidad mental.

  1. Pensamientos positivos o negativos, tú eliges.  Con afirmaciones positivas, lograremos modificar el pensamiento a través del uso del lenguaje. Es muy importante hablarnos y hablar en positivo.
  2. Creando expectativas, acumulando frustraciones. Tendemos a fijarnos metas o demasiado largas o demasiado inalcanzables y esto nos dificulta poner atención en lo que somos, sentimos y pensamos en nuestro día a día. Si fijamos metas cortas y asequibles venceremos a nuestra frustración y ganaremos en confianza.
  3. La actitud determina el estado de ánimo. Las cosas siempre se ven dependiendo del cristal con que se mira… El mundo según lo vemos no es más que un reflejo de nuestro estado interior. Adquiramos una posición de actitud positiva y se iniciará un recorrido saludable en la consecución de nuestras metas
  4. Voluntad sin acción es papel mojado. La voluntad es nuestra capacidad para decidir si realizar un determinado acto o no. Para tener una buen a predisposición a la acción voluntaria hay que ser receptivo, priorizar los pasos, visualizar positivamente aquello que queremos que suceda…
  5. Salir de la zona de confort, definiendo zona de confort como todo aquello que nos rodea y con lo que nos sentimos cómodos. ¿Cómo salir de la zona de confort? Explorando nuevos horizontes y dejando que la vida nos sorprenda. Importante: Perder el miedo a avanzar
  6. Quiero, puedo, me lo merezco. Arriba esa autoestima. Que sólo tenemos una vida para disfrutar, sufrir, conseguir, en resumen para ¡vivir! Tratémonos bien. Cómo lo hacemos con la persona a la que más queremos.
  7. Autoestima: camino al bienestar. ¡Qué importante! Y que pesada me pongo con ella. Es que es tan importante que la mantengamos equilibrada. ¿Cómo? Aceptándonos, teniendo confianza plena en lo que hacemos, cuidándonos, poniendo límites, auto-responsabilizándonos de lo que nos pasa, entre otras muchas cosas.
  8. Aceptación, pero no olvido. No se olvida, se supera. Eso sí, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y pensar constantemente en borrar nuestros recuerdos negativos no hará más que hacerlos más conscientes. Por eso para que un malestar se supere no podemos negar que exista, necesitamos admitirlo para cambiarlo.
  9. Críticas, ¿constructivas o destructivas? Lo que diferenciará que una crítica sea catalogada de constructiva o destructiva será la intención con la que se dice, las palabras que se escogen y la manera de decirla. «Pero por muy destructiva que sea la crítica, si no se le da importancia, no se vivirá como una ofensa»
  10. La comunicación, por último, como base del equilibrio emocional. Resulta imprescindible saber comunicarnos, entendernos y comprendernos los unos a los otros. Una buena o mala comunicación puede marcar la diferencia entre tener una vida feliz o tenerla llena de problemas.

Publicado en Adelanto Bañezano

Las emociones

Seguramente que si te pregunto que sientes ahora mismo, primero mires raro el periódico, y segundo no sepas muy bien definir todas las sensaciones que te recorren el cuerpo y todas los pensamientos que forman palabras en tu mente…. Pues querido lector, apreciada lectora, eso es en conjunto una emoción.

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia y que tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea.

Vaya lio de definición para acabar diciéndonos que es lo que sentimos con respecto a las situaciones, personas o cosas que nos rodean y que se manifiestan no sólo en el pensamiento, sino también en el cuerpo, y que las traemos desde que nacemos y las moldeamos con la experiencia del día a día de nuestra existencia….

Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Durante mucho tiempo las emociones han estado consideradas poco importantes y siempre se le ha dado más relevancia a la parte más racional del ser humano. Pero las emociones, al ser estados afectivos, indican estados internos personales, motivaciones, deseos, necesidades e incluso objetivos. Y afectan a nuestro estado físico por medio de la “somatización” que le producimos a nuestro cuerpo cuando no gestionamos bien esas emociones. Por ejemplo, piensa, cuando algo te preocupa, cuando tienes algo en la cabeza que produce en ti un estado de ansiedad, tristeza, incertidumbre, ¿no te acaba doliendo la cabeza?; cuando te has enfadado mucho con alguien o por algo y la ira no ha salido de tu momento presente, de tu día a día, ¿no sientes una pequeña punzada en un costado, un dolor de estómago, una revoltura de vientre…..? Y como estos muchísimos ejemplos de “somatizaciones”. Pues sí, eso son las emociones haciendo de las suyas….

No somos conscientes de hasta qué punto el no aprender a deshacernos de nuestra ira, a apartar las preocupaciones, a moderar nuestra euforia, etc, afecta a nuestro organismo, y curiosamente en la mayoría de las ocasiones de forma negativa. Y eso lo pagamos a la larga.

Existen 6 categorías básicas de emociones:

MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Como finalidad adaptativa tiene la protección.

SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa. Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.

AVERSIÓN: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.

IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad. Nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.

ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad. Nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).

TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo. Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

Cuídate de los efectos que tus emociones producen en ti porque al fin y al cabo es tu cuerpo el que los sufre y sobre todo tu mente la que se satura con ellas.

Sea cual sea la emoción que te atrape pon como meta que sirva para el mismo fin: SER FELIZ.

Publicado en Adelanto Bañezano