Archivos Mensuales: noviembre 2015

Psicología y Párkinson

De cerca me toca el hablar de Párkinson ya que en mi entorno hay personas que padecen esta enfermedad. Llevan años combatiendo síntomas, trabajando estrategias para mejorar, debatiéndose entre meterse bajo la manta y no salir nunca más o seguir intentando día a día vivir esta vida que “les ha caído en suerte”.

Lo que me resulta muy curioso querido/a lector/a es que parece que hay mucha gente afectada que no quiere reconocer, ya no digo en público, si no mismamente en privado que están afectados/as por esta enfermedad….

El primer paso para superar una enfermedad, un trauma, un problema es “reconocerlo”. Eso lo sabemos todos y todas. Pero, ¿por qué no lo aplicamos, o más bien, por qué sólo lo aplicamos cuando creemos que nos conviene, o nos sirve?

En la enfermedad de Parkinson reconocer el problema, y vivir el día a día adaptándose a los cambios, aceptando dicha evolución y aferrándose con fuerza a la mejoría o mantenimiento de los síntomas nos puede hacer llevar una vida más “sana”, sobre todo a nivel mental. En dicha enfermedad la aceptación de lo que me está pasando es lo principal y primordial, ya que es una enfermedad que en principio no es invalidante para poder seguir ejecutando una vida normal, más o menos limitada, pero en la cual con la medicación y el apoyo psicológico tanto a la persona enferma como a las personas que le rodean puede conseguir que no existan barreras mucho mas allá de las que nosotros/as mismos/as pensemos que son infranqueables.

Los principales problemas emocionales son la depresión, la ansiedad, la afectividad sexual, y el afrontamiento del día a día. Hay parte de responsabilidad de estas patologías en la farmacología que el/la paciente ingiere para la mejora de su enfermedad, pero hay también un gran componente psicológico que infringe en estos aspectos más presión o menos dependiendo de cómo la persona admita ayuda psicológica y ponga de su parte para mejorar dichos aspectos.

Una de los principales herramientas es la de vivir el aquí y ahora, en vez de centrar su atención en “cómo era su vida antes de la enfermedad” o en “cómo será en el futuro”.

Observar cuáles son los momentos del día en los que se encuentra mejor, y concéntrese en las cosas que van bien.

Manténgase lo más activo posible (física y mentalmente), teniendo en cuenta sus dificultades, aprovechando los momentos “buenos” (en fase on).

Practique ejercicios de relajación y respiración. Pueden ser especialmente útiles en los momentos “malos” (en fase off).

Evite el aislamiento y busque apoyo social. Realice actividades con otras personas y comparta sus experiencias y sentimientos.

Aprenda de la experiencia. Aunque parezca difícil de creer, la enfermedad de Parkinson también puede hacerle descubrir cosas positivas (de usted mismo, de las personas que le rodean, …).

Prevenga el estrés siguiendo un estilo de vida saludable: mantenga una dieta adecuada, descanse lo suficiente, realice ejercicio físico regular y no abuse de substancias tóxicas (tabaco, alcohol, café, …).

Acepte la ayuda emocional que le puedan proporcionar sus familiares, amigos o profesionales.

Comuníquese con su médico: pregúntele sus dudas, explíquele cómo se siente y qué le preocupa. Siga las recomendaciones médicas y evite automedicarse.

Contacte con asociaciones de enfermos de Parkinson.

Y a ti cuidador o cuidadora de la persona afectada por la enfermedad de Párkinson:

¡CUÍDATE! porque sin ti no pueden avanzar.

Publicado en Adelanto Bañezano

Psicología y diabetes

El día 14 de noviembre se celebra el DIA MUNDIAL DE LA DIABETES. Es considerada una enfermedad “fantasma” en muchos casos. Parece que no está, excepto para la persona que la sufre y sus allegados que viven pendientes de subidas y bajadas de los niveles de glucosa.

Aunque me consta que conoces la enfermedad, permíteme que refresque la memoria a los que no se dan cuenta de en que consiste. La diabetes es una enfermedad endocrina y metabólica que afecta al páncreas para segregar insulina y cuya consecuencia principal es que la glucosa no puede ser metabolizada por las células, y que así puedan cumplir su función energética. La principal consecuencia clínica de la diabetes no tratada es la presencia de elevadas concentraciones de glucosa circulante en la sangre, lo que provoca con el paso del tiempo numerosas y graves consecuencias en múltiples órganos y sistemas del organismo.

Existen dos tipos de diabetes:

  • La diabetes mellitus insulino-dependiente o tipo I que precisa la administración externa de la insulina para hacer posible que el paciente continúe con vida
  • La diabetes mellitus no-insulino-dependiente o tipo II que no precisa la administración externa de insulina, pero si una adaptación de hábitos de vida saludable.

La diabetes, especialmente en su forma insulino-dependiente, es una enfermedad crónica grave con severas consecuencias para la salud física y mental del paciente.

Me gustaría compartir contigo el impacto psicológico que produce el diagnóstico de la diabetes en algunos casos:

  • Existen dificultades en la aceptación del diagnóstico. Es una enfermedad cuya aparición resulta incomprensible para muchas personas y difícil de aceptar. Uno de los primeros objetivos de la atención psicológica es, por lo tanto, ayudar a afrontar el diagnóstico.
  • Tiene que darse un cambio en el estilo de vida del paciente. El/la paciente se encuentra con que su vida debe cambiar bruscamente en numerosos aspectos, de modo que ciertas rutinas, a las que nadie prestaría atención, se han de convertir en motivos de supervisión y vigilancia constante.
  • Y aparecen dificultades en la adherencia al tratamiento. El/la paciente diabético/a debe aprender sin error un sistema de tratamiento complejo en el que sus principales componentes (administración de insulina, dieta y ejercicio) no son fijos, sino que estarán sometidos a su propio control y consideración en un importante grado.

¿Qué hacemos los/as psicólogos/as al intervenir en la atención a pacientes con diabetes?

  • Intervención psicológica en afrontamiento de la enfermedad. Tras el diagnóstico pueden aparecer sentimientos de incertidumbre y desconcierto. Las intervenciones dirigidas al entrenamiento en habilidades sociales y de afrontamiento pueden contribuir a la mejora en el control diabético y en la aceptación de la enfermedad.
  • Intervenciones en mejora de la adherencia al tratamiento. Se puede utilizar la aplicación de contingencias (refuerzos/castigos), bien sobre la realización de determinadas conductas relacionadas con la adherencia al tratamiento, o  sobre los resultados en las diferentes medidas bioquímicas relacionadas con el control metabólico.
  • Intervención psicológica en control de las hipoglucemias. Desarrollamos distintos programas con el objetivo de mejorar la detección e interpretación de los síntomas de hipoglucemia con la mayor rapidez y precisión por parte del enfermo y/o de la enferma para que no corran riesgos evitables.
  • Intervención psicológica en autocontrol glucémico. Existe un tipo de programa de intervención que trabaja directamente con el auto-reconocimiento del nivel de glucosa en sangre de la persona diabética, y da pautas para su auto-regulación, a través de un entrenamiento del comportamiento y del pensamiento en situaciones que generan oscilaciones en los niveles de glucosa.
Publicado en Adelanto Bañezano

Psicología y cáncer

A cualquier persona que le anuncian que tiene cáncer se le viene el mundo encima. Nadie lo espera. Quizás hasta sea tu caso.

En cualquier familia en la que de repente surge la enfermedad se produce un auténtico maremoto de sentimientos, sensaciones, emociones y vivencias.

En definitiva el diagnóstico de cáncer es en general un mazazo para cualquiera que lo padezca o para su entorno.

Hemos de dar gracias de que hay grandes avances médicos, farmacéuticos y de investigación que han paliado mucho los sufrimientos de los enfermos y enfermas que lo padecen. Y tengo la confianza de que eso irá evolucionando y mejorando siempre que se avance en dicha investigación. Y que en un futuro, no muy lejano, el cáncer dejará de ser una enfermedad mortal y pasará a ser una enfermedad mas.

Pero mientras todo esto sucede y seguimos en la lucha para que así sea, me quiero preocupar un poco más del tiempo presente.

Quiero acercarte a la “psicooncología” que es por definición toda intervención psicológica que se aplica desde la perspectiva de la prevención en muchos casos, pero fundamentalmente en la intervención con los pacientes y sus entorno en el afrontamiento de la enfermedad y todos los tortuosos caminos que se atraviesan, con el único fin de dotarles de herramientas, estrategias y armas para combatir dicho trance.

 En estos casos de diagnóstico de cáncer los/as psicólogos/as tratamos de frente con la incredulidad, la rabia, el miedo, la angustia, la incertidumbre, la culpa, la negación, el aislamiento… y un montón mas de pensamientos y emociones que las personas afectadas (directa y/o indirectamente) padecen.

 Es duro, no te voy a mentir, pero es nuestro trabajo. Y además nuestra vocación nos lleva a paliar el sufrimiento humano, con nuestros conocimientos y nuestras herramientas. Para mí la primera y fundamental es la de la lucha contra la enfermedad, la del positivismo que genera esa fuerza posible para la lucha, la de que nuestra mente hace que nuestro cuerpo obedezca… ¡Ojo! No estoy hablando de magia, ni de formulas infalibles, hablo de lo que nosotros/as podemos hacer por nosotros/as mismos/as.

 Hablo del poder que adquiere nuestra mente sobre nuestro propio cuerpo si dominamos al miedo, a la ira, a la incertidumbre… Y ya veo caras que miran el periódico y piensan: – ¡Sí, como si fuera tan fácil!

 Creo que la palabra “fácil” no ha parecido en ningún momento (revisaré el artículo antes de terminar por si acaso) Pero es que nadie dice que sea FACIL, pero nadie dice tampoco que sea IMPOSIBLE.

Por eso querido/a lector/a esa es mi lucha. Esa es la fuerza con la que yo quiero que te prepares para afrontar esta prueba, y cualquier otra que la vida te ponga por delante. Y sobre todo que creas en ti, porque el ser humano tiene potenciales que el mismo desconoce para afrontar, sobrellevar y superar el cáncer. Y si los desconoces para eso estamos los profesionales de la psicología… Pero ten muy claro, seas afectado/a o familiar, que la fuerza reside dentro de ti y tu eres el/la guerrero/a que podrá con ese monstruo y vencerá porque tienes ESPERANZA.

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El duelo

Se acercan fechas en las que nuestros/as muertos/as están más presentes en nuestro día a día. Se celebra un día en memoria de nuestros/as difuntos/as, en el que sin querer incluso, nos acordamos mas de ellos y/o ellas.

¿Cuáles son los sentimientos que acompañan a estos recuerdos? …… Seguro que son de cariz variopinto.

Nadie nos prepara para asumir pérdidas, nadie nos explica que tenemos que hacer cuando se va de nuestras vidas alguien o algo que amamos, respetamos, que nos da seguridad, confort, que nos acompaña, que nos quiere…. Nadie nos dice si lo que sentimos después con el vacío que deja es lo correcto.

Lo que viene después de una pérdida se llama “DUELO” (que perdona mi incultura, pero no sé si guarda algún tipo de relación con aquella famosa práctica de antaño de “batirse en duelo”).

El duelo significa dolor. No dolor físico, si no dolor emocional.

Hay que superar una serie de fases para poder asimilar un duelo correctamente:

1ª) Fase de sock: Es aquella en la que incredulidad se apodera de nosotros/as

2ª) Fase de aceptación creciente de la pérdida: Las reacciones de la fase anterior pierden intensidad y la persona va aceptando la realidad de una nueva situación lentamente.

3ª) Fase de aislamiento: Llega el momento en el que al ser consciente plenamente de la situación irreversible de pérdida se apodera de nosotros una angustia y un desamparo que visualizamos como insuperable, y eso nos hace abandonar toda posibilidad de acercamiento a nada y/o a nadie. (Para mí, la peor fase de todas)

) Fase de cicatrización: Aceptación plena de la pérdida, adaptación a la nueva realidad y realización de actividades, nuevas o antiguas

5ª) Fase de recuperación: Realizamos los cambios necesarios en nuestras vidas, recuperamos un sentido positivo de nosotros/as mismos/as y logramos encontrar el sentido y el propósito para seguir adelante con nuestras vidas y nos encaminamos hacia el fin de la etapa de duelo tras una pérdida.

Hay que aclarar que estas fases se pueden presentar de forma simultánea, predominar una sobre otra y es complicado establecer los tiempos de duración de cada una de ellas. Así como determinar la duración “correcta” del duelo. Los profesionales nos movemos en opiniones que van de entre los seis meses y los dos años para el fin de este proceso. Pero hay que remarcar que depende de muchos factores. Y sobre todo que si se alarga en el tiempo, lo mejor será consultar a un/a psicólogo/a para que le ayude a superar el estancamiento en el proceso de duelo.

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La asertividad (2ª parte)

¡Pues ya estamos aquí de nuevo! Y allá vamos con la explicación de cómo entrenar nuestra asertividad para mejorar nuestra relación con los demás y con nosotros/as mismos/as.

En una situación de conflicto existen tres tipos de reacciones. Algunos/as optan por una comunicación pasiva, dejándose llevar por los demás, evitando el conflicto. Otros/as se tornan agresivos/as mostrando posturas egoístas y autoritarias ganándose el rechazo de los demás. Por último están  las personas asertivas que están seguras de quiénes son y de su valor, que respetan la opinión de los demás pero no se dejan arrastrar por los demás, que expresan sus gustos e intereses de forma espontánea, que no temen decir que no cuando es necesario, que reclaman sus derechos, entienden que tienen derecho a cometer errores, a aceptar cumplidos, a discrepar abiertamente, a ser diferentes y tratan a los demás con educación y respeto. Seguro que tu ya tienes claro que puedes clasificarte en cualquiera de las tres, es más, sabes cuándo te has comportado de una de las tres maneras y en qué circunstancias.

La forma de interaccionar con los demás puede convertirse en una fuente considerable de estrés en la vida. La asertividad es una destreza adquirida o aprendida, no un rasgo de la personalidad por tanto el entrenamiento asertivo permite reducir ese estrés, y nos hace sentir más satisfechos porque mediante esta forma de comunicación efectiva nos hace capaces de expresar nuestras opiniones y sentimientos.

Es importante saber lo que queremos y en qué cosas no podemos ceder y en cuales podríamos negociar, ya que de esta manera es más difícil que otros nos manipulen o presionen.

La autoestima fuerte y sana fomenta la asertividad y a su vez, en cada ocasión en que se práctica la asertividad se aumenta más la autoestima.

Ahora vamos con esas pautas para facilitar la asertividad:

  1. Identifica tu estilo básico. ¿Eres agresivo, pasivo o asertivo?
  2. Valórate. Identifica tus valores y cualidades. No pidas disculpas siempre, hazlo sólo cuando sea necesario.
  3. Identifica las situaciones en las que quieres ser más asertivo.
  4. Describe las situaciones problemáticas. Analiza las situaciones en términos de quién, cuando, qué y cómo interviene en esa escena, identifica los pensamientos negativos y el objetivo que quieres conseguir.
  5. Escribe un guión para el cambio de conducta. Es un plan escrito para afrontar la conducta de forma asertiva. Aquí se intenta poner por escrito las situaciones problema y clarificar lo que queremos conseguir.
  6. Enuncia tus argumentos con corrección y firmeza. A este respecto a la hora de expresarte, mantén erguido tu cuerpo, fijando la vista en el otro. Habla de forma clara, audible y firme, dando énfasis a las palabras
  7. Admitamos nuestros errores y equivocaciones. Seremos más estimados y queridos.

Aprende a identificar y evitar las manipulaciones de los demás. Las demás personas de forma consciente o inconsciente a veces utilizan estratagemas para manipular, haciéndote sentir culpable, evadiéndose de la conversación o victimizándose.

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La asertividad (1ª parte)

Hoy quiero hablarte de un fenómeno psicológico que se produce en la comunicación de las personas, y que de primeras es como los ciclones, los huracanes y los maremotos, no se dan muy frecuentemente, pero cuando suceden impresionan. Ese “fenómeno” es LA ASERTIVIDAD.

¿Cuántas veces has querido explicar tus opiniones, tus deseos, tus sentimientos y te has visto envuelto en un sin fin de gestos y actitudes que no mostraban y/o no explicaban bien lo que querías trasmitir? ¿Cuántas veces, al final, ha sido lo que el otro o la otra decía, opinaba, deseaba o quería, y tu ni has rechistado, aún a sabiendas de que no era eso lo que tu pensabas, o lo que querías expresar, o lo que querías hacer? ¿Cuántas veces has “perdido los papeles” defendiendo una postura, un deseo, algo que querías que se hiciera de una forma concreta y al final te has dado cuenta de que lo único que has causado es que tu alrededor se llene de rencor, mal humor y mal rollo, y además no se hagan las cosas bien, o no se llegue a un entendimiento?

Pues me arriesgaría a decir que: muchas. Y que incluso muchas más de las que hubieras deseado, y además cada vez te hacen sentir peor

Pues eso amigo/a mío/a es por carencia de ASERTIVIDAD.

La Asertividad es la capacidad de expresar a nuestros/as interlocutores/as sentimientos, ideas, actitudes, deseos y opiniones de manera libre, clara y sencilla, de forma adecuada, respetando los derechos de los demás así como los nuestros propios.

En definitiva es tener la capacidad para decir o hacer lo que nos parece, lo que pensamos o lo que sentimos al hablar con otra persona, y/o tener que resolver una circunstancia, sin imponer, agredir y/o asumir sin más lo que nos mandan u opinan sobre algo.

¡A ser asertivo se aprende querido/a lector/a! No de manera sencilla, claro está, pero se aprende.

¿Y por dónde empezar? Pues por nuestra tan manida autoestima, si, aquella de la que hablábamos por el mes de julio. La persona que tiene su autoestima en forma es capaz de poner en marcha la capacidad asertiva en cualquier ocasión, independientemente del contexto en el que se esté desarrollando. Porque la persona que cree en sí misma, se valora, se respeta y se ama es capaz de ver claramente la postura de los demás y de exponer la suya propia por el bien común, que es al fin y al cabo lo que hay que perseguir.

Por cierto, ¿qué tal va esa práctica para mejorar tu autoestima? Espero que bien, es mas, confío en que esté mejorada, porque sol, luz y calor también nos influye para ello. Ahora afrontaremos el período de menos horas de luz y más frío mucho mejor, ya lo verás.

Y no desesperes, la Asertividad es una habilidad entrenable, y como todo lo que se puede adquirir o trabajar tiene sus pautas para ello, pero sintiéndolo mucho, querido/a lector/a habrás de esperar a la próxima entrega para poder leerlas en este maravilloso semanal de nuestra ciudad. De momento, practica la primera norma, arriba esa autoestima: ¡AMAESTÍMATE!

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La vuelta al cole

En el artículo anterior te hablaba de cómo retornar a la rutina, al día a día. Pero me dirigía a ti, al adulto de la casa. Hoy quiero hablarte del resto de miembros de la comunidad a los cuales les cambia la vida llegado septiembre. Los niños, las niñas, los adolescentes, los jóvenes… sí, todo el mundo en edad escolar que en dicho mes retorna a su “trabajo” y/u obligación. ¿Cómo lo llevan? ¿Cómo lo afrontan? ¿Cómo les podemos ayudar?

¡Madre mía, cuantos “cómos”! Tranquilidad, que no cunda el pánico. En el fondo son más fuertes, más inteligentes y con una capacidad adaptativa mayor que la de los adultos.

Lo que no son es “seres independientes”. Depende en gran medida de nosotros que esos primeros días se vivan por su parte de manera más relajada, mas normalizada. ¿Cómo? (¡y dale con la palabrita!) Pues en algunos casos no es tarea fácil ya que lo determina en gran medida la edad del sujeto escolarizado.

Para muchos niños resulta estresante volver de nuevo al colegio. Es una adaptación progresiva que supone un gran esfuerzo físico y psíquico. En el período inmediatamente anterior a la incorporación a la rutina escolar, los niños sufren el denominado síndrome de la normalidad (equivalente infantil del síndrome postvacacional adulto), que provoca hastío, cansancio y ansiedad en ellos, llegando en algunos extremos a casos depresivos. La vuelta al cole, en definitiva, es un buen momento para potenciar la comunicación con los hijos. Los niños necesitan mucho apoyo para poder afrontar las presiones del nuevo curso.

– Haz que tus hijos vuelvan a la rutina normal unas pocas noches antes de que comience el colegio

– Tranquiliza a tus hijos diciéndoles que sus amigos seguirán en el colegio, o si se han tenido que cambiar a otro, intenta animarles haciéndoles ver que los niños nuevos se sentirán igual y que es bueno conocer a nuevos amigos.

– Dales tiempo a tus hijos para que se relajen después del colegio antes de empezar los deberes.

– Dedica algún tiempo a escuchar sus frustraciones y ayúdales a ver el aspecto positivo, siempre que sea posible. No les bombardees con un montón de preguntas, ya que muchas veces no tendrán ganas de hablar. Haz que el ambiente sea relajado y sin presiones, y asegúrate de disponer del tiempo libre necesario para escucharles cuando tus hijos se sientan a gusto para hablar contigo.
– Mantén la calma y ayúdales pacientemente cuando tengan alguna rabieta porque las cosas no salgan bien a la primera.

– Elogia a tus hijos con frecuencia, incluso por los logros más pequeños.
– Anímales a que hagan alguna actividad física al finalizar la tarde. Esto les ayudará a mantener los niveles de energía y a reducir el estrés.
– Ayúdales a estructurar la semana, de forma que existan claramente períodos de trabajo y de tiempo libre. Intenta que aprovechen al máximo el fin de semana, pero has de ser flexible, ya que inevitablemente las circunstancias y necesidades cambiarán sobre la marcha a lo largo de los días.
– Un poco de soborno de vez en cuando no es malo: promételes una excursión, ir al cine, etc… como algo especial por el final de la primera semana de vuelta al cole.

Y sobre todo, no dejes que el síndrome postvacacional que sufres lo paguen ellos y ellas que bastante tienen con lo suyo….

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El síndrome post-vacacional

Llegó septiembre. Y con él, la vuelta a la rutina en muchos casos, laboral, familiar, etc.

¿Y cómo te sientes? ¿Qué tal lo llevas? Quizás en algún momento el solo pensamiento de “rutina” te ha hecho feliz; o por el contrario has comenzado a hiperventilar, te han dado sudores fríos y se te ha puesto un dolor de cabeza de órdago a la grande…

Eso pasa porque cada persona ansía una cosa diferente tras un  período vacacional. Unos que la rutina les atrape porque las vacaciones, los cambios de horario, de lugar, de hábitos alimenticios, de ritmo de sueño, al final les han generado más cansancio que el propio día a día. Y otros que se niegan a dejar ese delicioso tiempo de despreocupación por todo, ni reloj despertador, ni obligación de llegar a la mesa a una hora determinada para seguir con la jornada, ni no poder echarse una cabezadita pero bien a gusto de una hora “o más”….

En este último caso decirte que si te sientes así y además sufres insomnio acompañado de somnolencia diurna, ataques de ansiedad, cambios bruscos de humor con accesos de ira, insatisfacción e inseguridad entre otros, querido lector, querida lectora, estás sufriendo lo que se denomina “síndrome postvacacional”. ¿Vaya descubrimiento, verdad? ¡Como si no lo supieras ya!

Pues lo que quizás no sepas, pero que me gustaría añadir, es que es algo pasajero, y como tal hay que tomárselo. Existe una deshabituación al trabajo y a la rutina diaria durante un tiempo más o menos largo, léase quincena/mes de vacaciones y/o periodo estival, es decir, verano, durante el cual, el mero hecho de disfrutar de mas horas de luz ya cambia nuestra rutina radicalmente, y si le añadimos el buen clima que nos hace pasar más tiempo fuera de nuestras casas, pues ruptura total con la vida del resto de meses del año.

Por eso, para no sufrir tanto el síndrome postvacacional lo mejor que podemos hacer es ir habituándonos de nuevo al día a día de manera gradual, no volver de golpe a la rutina diaria. ¿Cómo? Me preguntas. Pues intentando que los últimos días de asueto se conviertan en mas rutinarios y que los primeros días rutinarios sigan siendo, dentro de lo posible de descanso. Por ejemplo, recortemos el tiempo dedicado a la siesta en los últimos días de vacaciones, y en los primeros días de vuelta al trabajo, a la rutina, intentemos mantener algún tiempo para pegar una cabezada….

No es mano de santo… Pero ayuda.

Y sobre todo si la duración del estado negativo de vuelta a la rutina se mantiene en el tiempo y/o el estado de ansiedad, nerviosismo, va en aumento, consulta a un facultativo que te pueda indicar que hacer al respecto.

Yo desde aquí te deseo un feliz retorno a la rutina, porque aunque te parezca raro, necesitamos la rutina para sobrevivir. Somos animales de costumbres.

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La empatía

El pasado día 27 de abril (de 2013) tuve el inmenso honor de ser invitada por la dirección de este semanario a la entrega de la Alubia de Oro al personaje Bañezano del año 2012 que organiza el propio Adelanto Bañezano. El premiado era José Luis Falagán Marqués, presidente del motoclub bañezano desde hace más de 30 años. Yo confieso que no lo conocía pero desde el momento en que lo vi sentado en la mesa junto a José Miguel Palazuelo, Martín Manceñido y Tista Rubio comencé a fijarme en el. A medida que los compañeros de mesa iban narrando su trayectoria profesional y personal yo comenzaba a experimentar unos sentimientos de emoción que indicaban que acabaría soltando alguna lagrimilla. Y ¡Oh, sorpresa! De repente José Luis Falagán introdujo su discurso de agradecimiento por el premio diciendo que intentaría leer unas palabras que traía escritas “si su emoción se lo permitía”. Al principio estaba muy serio pero a medida que iba hablando su voz se quebraba a veces, y sus ojos se veían mas acuosos. ¡Sus palabras eran tan emocionantes! ¡Estaba tan emocionado! Y de repente me di cuenta de que yo sentía lo mismo. Tenía un nudo en la garganta, mi nariz parecía tener mil hormigas dentro y mis lagrimales escocían. ¡Sentía una emoción tan grande! No le encontraba explicación. Y llegué incluso a sentirme tonta. Pero de repente me di cuenta de lo que me estaba sucediendo. Estaba EMPATIZANDO con el personaje homenajeado, y me dije: – ¿Cuántas personas no conocerán que estas sensaciones se llaman “EMPATÍA” y que la necesitamos para poder relacionarnos con los demás? Así que aquí estoy escribiendo para hacerte llegar unas pequeñas notas sobre la empatía y lo bueno que es practicarla, lo necesaria que es para nuestras relaciones y los beneficios que tiene para poder ser personas más realizadas y seguras.

La empatía se define de manera informal como “ponerse en la piel de la otra persona”. ¿Qué quiere decir esto? Pues que la empatía es el hecho de entender sus alegrías, sus penas y temores sin emitir un juicio al respecto. La empatía es posible en un individuo capaz de razonar acerca de sí mismo, evaluar sus sentimientos y razonar acerca de otras personas de forma que no tienda a justificar sus propios deseos. Las personas con empatía son aquellas capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones; por eso, poseen normalmente alto reconocimiento social y popularidad, ya que se anticipan a las necesidades, antes incluso de que sus compañeros sean conscientes de ellas, y saben identificar y aprovechar las oportunidades comunicativas que les ofrecen otras personas. Algunos investigadores dedicados al estudio de la empatía infantil han propuesto que esta cualidad, la capacidad de comprender los sentimientos ajenos, ES ADQUIRIDA. Así que se puede aprender y entrenar para mejorarla.

Grandes beneficios nos trae el escuchar a la otra persona y posicionarnos en sus vivencias SIN JUZGAR y SIN TRATAR DE IMPONER ninguna de nuestras creencias, opiniones y/o juicios. Nuestra perspectiva no tiene porque ser la única posible.

Ver las cosas desde diferentes puntos de vista nos ofrece muchas ventajas:

  • Nos proporciona una mejor comprensión de los problemas, y un mayor acercamiento a la otra persona y sus vivencias vitales
  • Nos permite planteamientos más diversos y ecuánimes para solucionar dichos problemas
  • Nos permite modificar nuestro punto de vista para que sea más equilibrado y se ajuste a una “realidad” más diversa
  • Yo te invito a probar esta sensación de empatizar siendo consciente de lo estás haciendo, porque estoy segura que lo has vivido en muchas ocasiones pero no sabías que estabas EMPATIZANDO.
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La astenia primaveral

Hace poco más de un mes hemos dado la bienvenida a la primavera (aunque no lo parezca). Es la estación que más me gusta del año. Más horas de luz, temperaturas suaves que animan a salir a la calle, menos ropa…, todos ellos, factores que hacen que en estos meses del año me sienta más alegre y con más ganas de hacer cosas.

Pero, ¿quién no ha sentido también con la entrada de la nueva estación mayor cansancio, sensación de sueño durante el día…? Y es que para muchas personas el cambio de estación conlleva la tan conocida “Astenia primaveral”, cuyos síntomas principales son fatiga generalizada, somnolencia diurna, desmotivación, dificultades para concentrarse, aturdimiento, irritabilidad, falta de apetito y disminución de la libido.

La cantidad de luz natural diaria que las personas disfrutamos influye en nuestra salud, hasta el punto de que en los países con pocas horas de luz se dan más casos de depresión. De esta manera un mayor número de horas de luz, en la mayoría de los casos, conlleva mayor bienestar, ya que la luz estimula la producción de serotonina, también llamada hormona de la felicidad ya que influye en el humor y en el placer.

– ¿Cómo podemos explicar la apatía  y el decaimiento que algunas personas experimentan con la entrada de la primavera

  • La explicación más viable es que la fatiga es consecuencia de un proceso que experimenta nuestro cuerpo al tener que adaptarse a las nuevas condiciones de luz y temperatura, humedad y presión atmosférica, que no dura más de dos semanas.

– ¿Quiénes sufren los síntomas de la astenia primaveral? La llegada de la primavera puede producir desánimo en personas que tengan otras patologías.

  • Personas con alergias, pueden sentir un malestar general con la llegada de la primavera, con  alteraciones del sueño, mayor irritabilidad, fatiga y desmotivación.  Además, algunos tratamientos para la alergia pueden reforzar el desánimo. Con lo cual, solo la mera idea de la llegada de la primavera puede generar un desanimo y una sensación de frustración que puede acrecentar la predisposición a padecer astenia primaveral.
  • Personas con pobre red social. Los días más largos de la primavera y las mejores temperaturas invitan a salir a la calle. De manera que las personas que carecen de relaciones sociales, o sufren de agorafobia…, pueden acusar en mayor medida sentimientos de soledad.
  • Personas que padecen alguna enfermedad mental también pueden sufrir alteraciones en el curso de ésta con los cambios estacionales, por lo que les cuesta adaptarse a cualquier tipo de cambio. Aunque el buen tiempo  favorece la mejora de los síntomas en muchas personas con depresión, en otras el tránsito entre el invierno y el verano puede causar crisis puntuales de adaptación.

– ¿Qué podemos hacer para sobrellevar la fatiga y desánimo propios de la entrada de la primavera

Es importante que mantengamos unos hábitos de vida saludables, que favorecerán la mejor adaptación a los cambios.

    • Tener una rutina regular en las horas de sueño.
    • Realizar actividades suaves y ejercicio moderado para adaptarnos al calor y vencer la apatía.
    • Seguir una dieta sana y equilibrada, rica en verduras, frutas y cereales. Empezar el día con un buen desayuno y acabarlo con una cena ligera.

En definitiva, los especialistas coinciden en que la astenia primaveral, como mucho, debe ser considerada un trastorno transitorio ante el que no sería necesario tratamiento, y que se supera en unas semanas. Así es que os invito a que hagáis deporte al aire libre, salgáis al campo, y en definitiva disfrutéis de todas las cosas agradables que nos brinda esta maravillosa estación.

Y lo más importante es que penséis que es ALGO PASAJERO.

Publicado en Adelanto Bañezano